Save the Children alerta de que hay 1.400 niños y niñas en la nueva caravana migrante que se dirige a EE.UU.

Save the Children muestra su preocupación por la seguridad y el bienestar de los 1.400 niños y niñas centroamericanos que están en la nueva caravana migrante que se dirige a Estados Unidos

La organización explica que alrededor de 7.000 personas, la mayoría de Honduras, pero también de El Salvador, abandonaron sus hogares a pie hace aproximadamente una semana huyendo de la violencia y la pobreza de sus países, agravada por el impacto económico de la pandemia.

El pasado mes de agosto Save the Children ya advirtió que el 52% de los hondureños entrevistados en San Pedro Sula habían perdido el empleo por la Covid-19 y que el 26% pensaba migrar; entre los encuestados en El Salvador, el 34% había perdido el trabajo por la pandemia. Save the Children también destaca que muchas de las personas de la región están escapando de la destrucción causada por los huracanes Eta e Iota, que azotaron la zona en noviembre y dejaron a decenas de miles de personas sin hogar.

“Hemos perdido lo que teníamos: nuestra casa, nuestros animales, nuestras posesiones… y no teníamos el apoyo de nadie, ni siquiera la protección del gobierno. Soy consciente de que el camino es muy difícil para mis hijos y para mí, pero realmente no tenemos otra alternativa”, cuenta Ángela, una madre hondureña de 36 años que se encuentra en la frontera entre Guatemala y México con su hijo.

Save the Children señala que, como Ángela, unas 300 personas migrantes, incluidos niños y niñas, están llegado al río Suchiate para cruzar la frontera y llegar a México. La organización estima que al menos 58 menores que viajaban solos en la caravana migrante no han llegado a la frontera y afirma que algunos han sido devueltos a sus países de origen y otros han sido incluidos en un programa de protección en Guatemala.

La organización ya ha desplegado a su equipo en la zona para evaluar las necesidades de la infancia y las familias, y se está preparando para atender a los niños y las niñas que lleguen a México con alimentos, refugios, espacios seguros para la infancia y especialistas que les proporcionen apoyo emocional y educación.

“Estos niños y niñas tienen hambre, están exhaustos y muchos se han enfrentado directamente a la violencia. Estas no son circunstancias para los niños y niñas, especialmente si viajan sin un adulto que los cuide. Estos menores corren un alto riesgo de abuso, explotación y trata”, apunta Jorge Vidal, director de Programas de Save the Children en México.

La organización pide a los gobiernos de Guatemala y México que respeten los derechos de las personas migrantes y garanticen su seguridad y protección, especialmente los de la infancia, la adolescencia y las mujeres que viajan en la caravana migrante. A su vez, Save the Children critica el retorno forzoso e inseguro de más de 1.000 personas hondureñas por parte de las fuerzas de seguridad de Guatemala, incluidos casi 300 niños y niñas.

“Hace unos días nos sorprendieron los informes de que afirmaban que miles de migrantes, incluidas mujeres, bebés y niños, fueron recibidos con violencia por las fuerzas de seguridad guatemaltecas. Solicitar asilo no es un delito. Bloquear el acceso al asilo para las familias que huyen de la violencia tiene el potencial de aumentar el miedo y el trauma para estos niños y niñas que ya han soportado un viaje agotador”, concluye Vidal.

Desde 2018, Save the Children está llevando a cabo en México un programa de atención a la infancia migrante con el que proporcionan apoyo emocional a estos niños y niñas en espacios seguros para la infancia.

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