Tomenos buena nota de lo sucedido ayer en el Capitolio y del silencio de la extrema derecha española. Por Carlos Armada

En el día de ayer se sucedieron unos hechos penosos, (por calificarlos con la mayor suavidad posible), en los EEUU, en el asalto al Capitolio por parte de fanáticos Trumpistas, algo que tras las continuadas manifestaciones de “estafa democrática” en las elecciones americanas, vertidas por Trump, no debía sorprendernos, pero que al parecer han causado impacto y sorpresa en todos los sectores políticos de casi todos los países democráticos.

Comparto la consternación y la denuncia de tan lamentables hechos, pero no la sorpresa, algunos llevamos advirtiendo meses del peligro de Trump, Bolsonaro, o VOX, incluso algunos nos hemos atrevido a denunciar a la ultraderecha reaccionaria española en las más altas instancias, y sorpresivamente, para un Estado democrático, los claros delitos de odio de la ultraderecha española han sido pasados por alto y se han rechazado las denuncias

Ahora mismo existe una denuncia de quien escribe este artículo en la fiscalía del Tribunal Supremo por delito de odio, (o los que se considere), contra VOX y contra Macarena Olona por justificar, y validar públicamente, y en sede parlamentaria, las manifestaciones de odio de un grupo de militares, que pedían un golpe de estado en España y fusilar a 20.000.000 españoles

Por tanto, no nos engañemos, lo que ha pasado en el Capitolio puede pasar perfectamente en cualquier lugar en el que exista una ultraderecha reaccionaria, que tenga acceso al poder. Estamos viendo continuamente el mimetismo de Bolsonaro con Trump, y no nos llevemos a engaño, en Brasil podría pasar perfectamente lo mismo que en EEUU, y si VOX tuviese acceso directo al poder, lo mismo que los dos anteriores, en España podría pasar exactamente lo mismo

Los defensores de base de estos movimientos están intentando comparar la manifestación pacífica que convocó Podemos delante del congreso con el asalto armado con 4 muertos ocurrido en EEUU, solo la comparación ya les identifica en su insuficiente coeficiente de entendimiento, y en su fanatismo, no es necesario calificarlos con ninguna otra afirmación, ellos se califican solos.

El partido de Donal Trump ha reconocido que el asalto al Capitolio había sido una insurrección, (en castellano golpe de estado), el vicepresidente de Trump se ha negado a boicotear la confirmación del Senado como pedía Trump, y al Congreso habían ido 11 republicanos con el objetivo de desarrollar objeciones a la investidura de Biden, y tras lo ocurrido, han acabado por hacerlo solo 2, (salvo cambio de última hora), lo cual indica la gravedad de los hechos que, algunos en España, ni reconocen, ni condenan, y aun encima defienden.

No se ha visto a los dirigentes de la derecha española condenar el asalto al Capitolio, alguno y alguna han intentado blanquearlo y blanquease, pero los tan autodenominados constitucionalistas no han salido a manifestar una repulsa con contundencia de los actos violentos ocurridos en la “cuna de la democracia”, intolerables en un país democrático, y no se les ha visto manifestar su apoyo a Biden y a la constitución de los EEUU, y su repulsa total y sin ambages a Donald Trump…Si esto estuviera pasando en otro lugar del mundo que todos podemos imaginar, estaríamos hablando de dictadura, golpe de estado, y falta a la Constitución de dicho país.

No obstante, es algo que tampoco debe de asombrarnos, si estos mal llamados y autonombrados constitucionalistas no son capaces de respetar la Constitución de España, solo hacen utilizarla y mancillarla en su propio beneficio, o como si España les perteneciese, y fuesen más españoles que los demás que no piensan como ellos, ¿Qué habríamos de esperar en la defensa de una Constitución extranjera cuando defenderla es ir contra su líder ideológico

Lo esperable es que el Trumpismo político como idea base haya comenzado a cavar su propia tumba con estos hechos, no será fácil en EEUU ni en el Mundo, un país que ha cosechado 71.000.000 de votos a favor de este “tarado reaccionario” no tendrá tan fácil el reencuentro, habrá momentos duros, pero estoy convencido, que la sociedad pacífica y democrática terminara venciendo. El resto del Mundo tendrá que hacer los deberes para evitar que “tarados reaccionarios” como Trump lleguen al poder, para evitar que las mentiras y los fake news de unos pocos engañen a unos muchos, porque en EEUU no hay 71.000.000 fascistas, hay unos pocos que han engañado a muchos, y otros muchos, que cerraban los ojos y tapaban la nariz porque económicamente les iba bien que estuviera Trump

Lo mismo pasa en el resto del mundo, estoy convencido que de los 5.000.000 de votantes de VOX ni el 10% de ellos son fascistas, son engañados, son antisistema, son desesperados, habrá de todo un poco, pero 5.000.000 de fascistas no…el problema que esas necesidades individuales, o creencias en mentiras diseñadas desde la ultraderecha, pueden llevarnos a una situación similar o peor, porque a fin de cuentas la democracia de EEUU ha reaccionado bien, ha desmontado esta infame actuación de un ser repugnante como Trump y sus más acérrimos seguidores, pero no siempre puede ser así, tengamos cuidado

 

Carlos Armada

Portavoz de Mais Porriño

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