No hay manera… Es «Marca España» Por Iñigo Landa Larrazabal

¿Lo comento o no? ¿No?… ¿No me desgañito?. Ahí tienen a «Marca España» en estado puro.

Cuando en 1998 el PP decidió colocar la única estación del AVE Madrid-Lleida, a su paso por Guadalajara, en la pequeña localidad de Yebes, la decisión tenía su «lógica» ya que favoreció a Fernando Ramírez de Haro, esposo de Esperanza Aguirre, y a su familia que poseían en este municipio y en sus aledaños miles de hectáreas. Así que, sin tener en cuenta que las y los ciudadanos de Gudalajara deberían recorrer «solo» 35 kilómetros para llegar a la estación del AVE en terrenos de Espe&Cía.

También podemos recordar la La estación de alta velocidad de Villena (Alicante). De nuevo, construida en medio de la nada, rodeada de campo. Se inauguró en 2013 y costó más de un millón de euros. Está situada a 60 kilómetros de Alicante.

Volviendo al principio, ahora solo hay que saber de quién son estos olivares en medio de la nada, a 18 kilómetros de la ciudad malagueña de Antequera, de nada menos que 42.000 habitantes. Pero el despropósito no queda ahí: Antequera será este año la ciudad más singular del Estado español en transporte. En 2016, según las palabras de la entonces ministra de Fomento en funciones, (es que estos cambalaches se siguen haciendo «en funciones») Ana Pastor (del PP, como Espe), este municipio será el primero, después de Madrid, en tener dos estaciones de AVE. También se está construyendo ya la segunda terminal de alta velocidad, en el centro del casco urbano, que sustituirá a la anterior, inaugurada en 2006. Insisto, una población de 42.000 almas donde convergen dos ramales: la línea ferroviaria mediterránea, paralela a la costa; y la central, de Algeciras hacia Zaragoza. Pero cuando los viajeros llegan al intercambiador de Santa Ana y se encuentran en el campo es inevitable preguntarse: “¿Qué pinta una estación de AVE entre olivos?”.

EL edificio costó a las arcas públicas más de 12 millones de euros, sin contar líneas ferroviarias, tendido eléctrico, cambiador de tren, etc. Esta infraestructura, al lado de un cortijo y tierras de cultivo, parece una estación fantasma. Apenas cuenta con viajeros y forma parte de un largo listado de estaciones para la alta velocidad, construidas en los años del boom del ladrillo, por las que no pasa casi nadie. El movimiento en Antequera-Santa Ana, según los datos más optimistas de ADIF, es de 300 viajeros al día. Y, sin rubor alguno (¡para qué!) ADIF reconoce que una de cada cuatro de estas estaciones no superan los cien.

¿A quién le ha tocado esta vez la lotería? Algunas fuentes apuntan al concejal de Urbanismo de ese Municipio (para variar, del PP). Cuando el rio suena… Es que en el corrupto Partido Popular ha sonado tantas veces que se está hablando hasta de una nueva modalidad: La recalificación y posterior auto-expropiación. No tardaremos en saberlo.

¿Ahora comprenden por qué muchos países europeos ponen muchas pegas y reparos cuando se trata de mandar dinero a «Marca España«? Yo haría lo mismo tras ver, entre otras cosas, esas autopistas sin coches, aeropuertos sin aviones y estas estaciones del AVE en medio de la nada.

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