Secesión o independencia. ¿Se nos marcha Cataluña? Por Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho por la U.C.M. (Cum Laude) Licenciado en Derecho. Certificado-Diploma de Estudios Avanzados. (Fundamentos de Derecho de la U.E. y problemas actuales en el ámbito del Derecho Público). Licenciado en Ciencias Políticas. Caballero de Mérito por Real Orden Noruega

Primer caso: Haber sufrido previa «colonización». Segundo: Bajo acuerdo con Gobierno actual

Se vienen utilizando frente a gran parte de la opinión pública, palabras más o menos suaves, para definir lo que realmente se pretende o desea por una parte importante de la sociedad catalana, desinformada o coaccionada, todavía por aclarar.

Existen varias acepciones para definir a la primera (Secesión). Según la R.A.E., consiste en la acción por la cual se separa de una nación, una parte de su pueblo o su territorio.

Atendiendo a la ONU, y según el Derecho Internacional, Catalunya nunca se ha encontrado “colonizada”, por España, ni tampoco ha existido como potencia colonizadora, razón principal qué esgrime Naciones Unidas.

Según XAVIER PONS RAFOLS, Catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad de Barcelona, y desde el punto de vista del tal Derecho, una secesión unilateral, sólo es contemplada en los supuestos de descolonización, entendiendo, que el territorio sometido a dominación colonial, tiene una condición jurídica distinta a la del Estado colonizador.

Sin embargo, si la secesión es pacífica y acordada, el Derecho Internacional atendería a las consecuencias de la existencia de un nuevo Estado, y el resto de los mismos, se encontrarían ante la libertad de reconocerlo o no. (Kosovo podría acercarse a un ejemplo, pero sin haber sido manipulado internacionalmente.

Con mayor abundancia opina JOSE ANTONIO TOMÁS MARTIN DE LA TORRE, Profesor Titular Numerario, de Derecho Internacional Público y Privado de la Universidad Complutense de Madrid, ampliando a través del derecho comparado.

El Título Preliminar de la Constitución Española, aporta conceptos fruto de la transición y momento político de 1975. Conceptos, susceptibles probablemente de ser adaptados en 2025, 50 años más tarde, cuando se vayan alcanzando puntos más álgidos que los actuales.

Somos una España Autonómica, a la cual se la podría considerar como a un Estado cuasi federal, o Estado de Naciones, Plurinacionales, etc. pero lo qué si resulta cierto, hoy en día, es que ciertas Autonomías, como Cataluña, el País Vasco, y en cierta medida, Galicia, vienen reclamando modificaciones en la Constitución, las cuales acompasen sus reivindicaciones.

Algunos pretenden la exclusión del término “monarquía constitucional”; otros, amanecer de la noche a la mañana como republicanos, o sea, una especie de “buffet frío” de la mesa España, sirviéndose de la misma, cada uno a su gusto.

En fin, como es natural, resultará casi imposible ponernos de acuerdo, pero mientras tanto, según nuestras fuentes, se negocia en ello desde hace bastantes meses, por los llamados “independentistas”, los cuales reclaman “tabla rasa”, sobre la cual situar sus afanes actuales, ante la eventualidad, durante el próximo cuatrienio, de que sus actuales votantes regresen a una realidad de empeoramiento.

El sector de “Podemos”, mediante radicalismos constitucionales, juega la baza y utopía, de un estado intervenido.

PSOE, continuará transfiriendo competencias, que vendría a ser una forma encubierta de anticipar y dilapidar competencias hasta llegar a una “bancarrota” llamada independencia.

Los llamados constitucionalistas, visto el éxito de algunos en las autonómicas, deben conformarse convirtiéndose en “convidados de piedra”.

Por otro lado, debemos reconocer que la Sociedad ha cambiado, la juventud más, en un desenfreno de pasividad y pasotismo, y el resto, continuará haciéndolo, probablemente en direcciones trazadas y conocidas de señuelos y velos políticos ocultos en la mayoría de las ocasiones, imposibles de rasgar para el ciudadano medio.

Los últimos acontecimientos ocurridos en Barcelona, motivados por la detención de un “rapero” carecen de verosimilitud, y todo parece responder a una decisión orquestada desde bambalinas para causar terror a la ciudadanía, la cual permanezca sitiada en sus propios domicilios.

Cambios policiales en los Mossos de Escuadra, también se barruntan, con objeto de dejarlos vacíos en su misión de poner algo de orden.

Dejo para el final mi testimonio de haber vivido en Barcelona capital, durante 3 años.

Tuve vivienda en un barrio, entonces humilde, gente trabajadora, zona muy industrial en el aquél entonces, los setenta y tantos…. ¡QUERIDO POBLE NOU, Y SU RAMBLA!, después convertido en Zona turística y de clase media.

Siempre te trataban con amabilidad, pero distantes, probablemente conscientes de pertenecer a su mundo, y no desear mezclarse. ¡Cada uno en su sitio!.

Insisto, base cultural de adelantados de su tiempo con respecto al resto de los mortales nacionales, pero sin molestar.

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