Una democracia a medias. Por Carlos Armada

España, (la de la democracia plena según PSOE y las derechas), es un país donde la mayoría sólo se puede comprar una vivienda hipotecando su vida con un banco y, si por circunstancias en un momento de tu vida no puedes pagarle, te quitan la vivienda pero sigues con la deuda.

En esa misma España, si eres de los que no necesita hipoteca, (de la oligarquía del capital y el poder), y lo que compras es una autopista y no puedes pagarla, en vez de quitártelo y seguir con la deuda, (como los «normales»), viene el estado y te paga la deuda empleando dinero público que debiera estar destinado a sanidad, educación y pensiones.
O si eres de esos bancos que se quedan con tu vivienda y con tu vida, cuando no dan beneficios a sus consejos de administración, el estado los rescata con ese mismo dinero que debiera estar destinado a sanidad, educación o pensiones.
Estamos en esa España en la que un ex militar dispara fotos de cargos públicos y queda libre sin cargos mientras un rapero va a la cárcel por llámale ladrón a alguien que ha robado del dinero de la sanidad,  educación y  pensiones
Vivo en esta querida España que en vez de potenciar la diversidad lingüística y cultural la oprime, esa España en que se prohíbe una manifestación por los derechos civiles a causa de la pandemia, cuando la semana anterior se permite una manifestación de los que niegan la pandemia.
Vivo en una España en la que muchos obreros se oponen y critican la iniciativa de la jornada de 32 horas semanales, mientras se quejan en los bares de lo explotados que son por los patronos en sus empresas, y votan a partidos que defienden a los patronos que les explotan.
Vivo en esa España en que la gente sale a la calle a manifestarse masivamente por la expulsión de un participante de gran hermano y no sale en la defensa de la sanidad o la educación públicas.
Esa España que come naranjas a 6 euros porque inmigrantes explotados las recolectan a 3 euros, mientras protestan porque los inmigrantes le quitan el puesto de trabajo que ellos no quieren y nunca aceptarían, o que niegan los derechos de dichos inmigrantes mientras conocidos, amigos o familiares emigran a otros países para mejorar su calidad de vida.
Por esta vez, y no soy sospechoso de defenderle, estoy de acuerdo totalmente con Pablo Iglesias, nuestra democracia no es plena y hay mucho a mejorar, los que lo nieguen es que no están en disposición de avanzar hacia una democracia plena de verdad.
Carlos Armada
Portavoz de Máis Porriño –  Inscrito en Más País

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