DESDE LOS CANTONES. Feijóo y Ábalos rellenan el folio en blanco de la reunión “historica” en La Coruña. Por Celso Ferreiro Cobas

La Coruña “ciudad de paseantes”, tienen la particularidad de que sus parques florezcan incluso cuando el tiempo compone su peor gesto. La primavera está a punto dentro de la convulsión política en nuestra España del pinganillo, donde cualquier tontería tiene sitio. Pablo Iglesias, en compañía de los nacionalistas, prosigue su campaña contra el idioma español, al que consideran “una imposición legal”. El ciudadano tiene la sensación del arraigo de conductas que asombran por la facilidad con que se legitiman. Feijóo más pragmático puso blanco sobre negro los problemas de La Coruña en su reunión con Ábalos, que curiosamente quedaron sin reflejar en el folio en blanco de la reunión de la alcaldesa, con los altos cargos del Ministerio de Transportes.

Otrosí Digo

La Coruña, “ciudad de paseantes”, es un ejemplo para los cotorrones políticos que acostumbrados a la comodidad social se recrean lejos de la gestión dinámica. Reciente está el caso de ADI (“muestrario digital indispensable para la mejor información y asistencia al contribuyente”) cuyas instalaciones se trasladan a Vigo pese a que el asunto planteado en el pleno municipal, fuera rechazado por todos los partidos políticos excepto el PSOE gobernante. Un varapalo para la alcaldesa por su floja gestión. No importa que la ciudad esté paralizada, el caramelito y la pinturita sólo son maquillaje para la distracción de problemas trascendentales, que no encuentran justificación ni respuesta a su indolencia y falta de liderazgo. A veces, en política, adjudicar alcaldías es demasiado premio

Anécdota

La Xunta de Galicia entregó hace días los premios Pardo Bazán y rindió homenaje a las cigarreras coruñesas. Algo parecido debiera hacer con el matriarcado de la pesca en nuestra ciudad, cuyas armadoras pesqueras dignificaron la industria. Con este motivo recordamos que en una de las visitas del Rey (Emérito) a Galicia, se le acercó a saludarlo en el Hostal una de nuestras “pescadoras” y le dijo : “Pregúntele a su papá (Conde de Barcelona) si recibió la caja de marisco que le envié, iban unas ostras buenísimas”.

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