Ya se puede montar un circo. Por Iñigo Landa Larrazabal

La disminución de su popularidad, la reducción de espacios televisivos donde, durante años fueron muchas veces estrellas relucientes y muy bien pagadas; la supresión de actuaciones musicales y conciertos, representaciones teatrales, la práctica suspensión de rodajes cinematográficos… La adición a estar presentes hasta en la sopa en televisiones, radios y otros medios de comunicación, la necesidad psicológica (adquirida durante años) de estar siempre presentes en la escena pública…. Conduce a buscar relevancia y la notoriedad que venimos observando en una serie de personajes a los que les ha dado por hacer el abencerraje hasta extremos que rozan la vergüenza ajena, el ridículo y la grima.

Personajes de este pelaje solo buscan la popularidad perdida que, coloquialmente conocemos como sacar cabeza. Y cuando no te hace casito ni el vecino, han optado por realizar declaraciones alarmistas, negacionistas o lo que sea con tal de obtener sus minutos de su perdida gloria. De una forma que nada tiene que ver con una base científica ni con algo que se parezca al sentido común, la cuestión es sacra pasta de donde sea y, para ello, se periten opinar sobre algo de lo que no tienen ni repajolera idea.

Lo realmente triste es que, al margen de que algún club de fans, frikies y gruppies se crean lo que dice esa banda de personajes decadentes, es que siempre hay Medios de Comunicación dispuestos a hacerles de altavoz. Al parecer, el circo sigue vendiendo en la pequeña pantalla.

Pero vamos a ver: ¿Quién coño es ese Vaquerizo, además de ser la ridícula pareja de Alaska? ¿Y quién es Alaska, además de ser una protegida de la extrema derecha española? Pues de tal burro, tal albarda. ¿A quién le importa lo que tu digas? Pues en este caso, a la ciudadanía responsable.

Toda una trayectoria: De La Bola de Cristal a tertuliana del ultra-enano Federico Jiménez Losantos. Evidentemente, cada cual involuciona como quiere y, si ya tiene que llevar de sombra a un tipo que va de gracioso oficial y hasta se permite hacer chistes sobre el Dr. Fernando Simón, ya nos podemos hacer una idea de por dónde deambula esta pareja de fachas. En cuanto a Victoria Abril estamos en la misma. Decadente y porque ya no puede vender fotos en pelotas, pues solo le quedaba vender el desnudo de su última neurona y ahí está el resultado: Una neurona flotando en cazalla.

Lo malo es que a esos tres payasos (con perdón a quiénes ejercen la noble profesión de payaso) no les faltarán espectadores y, por si queda alguna duda, se unen al hijo de Lucía Bosé inmerso en no sé qué extraños problemas del «ámbito personal» (Como dirían en EH-Bildu).

Parecería que se han dado un golpe en la cabeza si no es porque, sencillamente, necesitan protagonismo, notoriedad y, lógicamente, dinero.

¿En realidad piensan lo que dicen? Pues nada… Automáticamente se les corta el altavoz y se les  pasa a final de lista de vacunación. Mira por donde adelantamos cuatro puestos en la famosa cola.Anímense, señores y señoras. Pasen y vean. La función ha comenzado y, si les parecen poco cuatro incompetentes, con Bertín Osborne y Arévalo ya tenemos media docena con la que vamos obteniendo la cuadratura del círculo y, porque en este caso, no hay bien que por mal no venga, adelantamos seis en la lista de vacunación.

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