El auge de las plataformas de streaming hasta los 10 millones de suscriptores y la pandemia abocan a las salas de cine españolas al cierre

El audiovisual español  y más en concreto la producción y exhibición fílmica se acercan cada día más al casi inevitable cierre de decenas de salas cinematográficas. Recientes datos aportados por el Gobierno reflejan que 2020 fue el peor año para los exhibidores de cine de España en más de dos décadas. Las consecuencias de la pandemia y el cierre temporal de muchos cines provocaron una caída sin precedentes tanto en la recaudación como en la afluencia a las salas de espectadores.

En 2019, las salas españolas generaron unos ingresos brutos de 94 millones de euros y captaron a 16 millones de espectadores después de uno de los mejores ejercicios para los distribuidores en la última década. En 2020 esas cifras cayeron a menos de la mitad, concretamente a 42 millones de euros y solo 7 millones de personas en los cines.

Las consecuencias del covid en la industria cultural hispana aún están lejos de terminar. La continuidad de la pandemia no hace prever un buen ejercicio en 2021.

A esta caída tampoco es ajena otra situación novedosa que está cambiando el statu quo del sector, el imparable auge en nuestro país de los suscriptores de plataformas de streaming, donde se proyectan a incluso se estrenan grandes producciones cinematográficas que antes solo se podían contemplar en las salas.

Los datos son clarificadores, España cuenta con más de 10 millones de suscriptores de estas plataformas. El líder destacado es Netflix, con 4,5 millones de abonados, Disney cuenta con 1,25, una cifra casi idéntica a Amazon Prime. Otras empresas como HBO o sociedades más tradicionales como Movistar se reparten más de 3 millones de usuarios.

Esas cifras representan un alto porcentaje sobre el total de televisores del país. En el 98% de las casas hay un receptor de televisión, en algo más de 18 millones de domicilios. El nivel de penetración de estas plataformas parece imparable, al haber crecido en el último lustro de forma espectacular.

El hecho de que gigantes del cine como Martin Scorsese no tengan ya reparos como sucedió con El irlandés en aceptar la financiación para sus obras de gigantes como Netflix o HBO parece dejar claro que Hollywood ya asumido que el streaming es ya una alternativa a la exhibición tradicional.

Queda por ver si el consumo doméstico de series y películas se irá imponiendo definitivamente a las salas cinematográficas en la época de crisis económica prolongada que se avecina tras el endeudamiento público de la mayor parte de los países tras la devastación del Covid 19.

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