España va como un tiro. Por Carlos Marcos Blanco

He necesitado varios días para asimilar el mensaje de Pedro Sánchez cuando presentó en el parlamento el Plan de Recuperación dotado con 70.000 millones de euros procedentes de Europa. Un presidente que aparentaba entusiasmo y que explicaba, por novena vez, su estrategia de inversiones para revitalizar nuestra moribunda economía. El problema es que después de su gira de presentaciones, seguimos sin saber nada del contenido del publicitado plan, por no saber, no sabemos ni cuando llegará esa lluvia de millones a nuestro país, teniendo en cuenta que Alemania lo tiene paralizado. Por lo demás, Sánchez dibujó una España que se aleja de nuestra realidad, la de los ciudadanos de a pie que ya sentimos en nuestra piel síntomas de asfixia y que no compramos más promesas de las que nos ofrecen un paraíso que no vemos por ninguna parte. Nuestra primera preocupación pasa por el plan de vacunación que avanza lento por falta de virales y que se complica cada día con informaciones sobre la seguridad de algunas vacunas. Nos preocupa el paro juvenil y el de los mayores de 50 años, la situación de los autónomos que ven como deben bajar su persiana quizá indefinidamente, la enorme deuda pública por encima del 120% que sabemos que hemos de pagar entre todos, nos preocupa que anuncien subidas de impuestos cuando no llegamos ni a final de mes, también el millón de personas en ERTE que no ven futuro más allá del paro y a los que se castiga fiscalmente por tener “dos pagadores”.

También nos preocupa que nos cuenten de nuevo el cuento de la lechera tras tres anuncios presidenciales de que “hemos vencido al virus” y tener un gobierno que gobierna por Real Decreto sin control parlamentario y también nos preocupa que sin base científica alguna se anuncie el fin del estado de alarma sin una legislación que pueda dar cobertura jurídica a decisiones necesarias para salvaguardar nuestra salud. La lista de preocupaciones es interminable y cuando esperamos certidumbres nos encontramos a todo un presidente del gobierno triunfalista que pasa por encima de nuestros problemas para envolverse en una campaña de marketing diseñada desde la fontanería de Moncloa y pensada para equivocar nuestras percepciones sobre la realidad que sufrimos. Es un intento baldío porque no nos caben más mentiras. Para más “INRY”, vemos al gobierno en modo campaña electoral que dirige a la oposición carcajadas fingidas al asegurar que muestra nerviosismo por las elecciones de Madrid.

Señor presidente, los españoles merecemos un respeto porque nosotros hemos demostrado disciplina asumiendo todas las restricciones que nos han impuesto, hemos demostrado resignación y resiliencia para mantener la paz social en estas circunstancias, pero no vamos a consentir que se rían de nosotros. La España virtual que usted disfruta no es la nuestra. La que nosotros vivimos va como un tiro, pero en nuestro propio pie.

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