La COVID-19 deja desamparados y sin ayuda a los migrantes y refugiados

Las restricciones a la circulación de los migrantes y refugiados que se ven obligados a desplazarse por necesidad han sufrido unas condiciones especialmente duras durante la pandemia del coronavirus, dejando a millones de personas fuera de sus hogares, indicó la agencia de la ONU para la migración.

Según un nuevo informe de la Organización Internacional para las Migraciones, durante el primer año de pandemia hubo más de 111.000 restricciones de viaje y cierres de fronteras en todo el mundo que alcanzaron su punto álgido en diciembre.

Estas medidas “han frustrado la capacidad de muchas personas de optar por la migración como una herramienta para escapar de los conflictos, el colapso económico, los desastres medioambientales y otras crisis”, sostuvo la Organización Internacional para las Migraciones.

A mediados de julio, casi tres millones de personas estaban varadas, a veces sin acceso a asistencia consular, ni a los medios necesarios para satisfacer sus necesidades básicas.

La agencia de la ONU dijo indicó que miles de personas quedaron aisladas en la selva en Panamá cuando intentaban viajar al norte en dirección a Estados Unidos; mientras que en el Líbano, los trabajadores migrantes se vieron muy afectados por la explosión en el puerto de Beirut de agosto del año pasado y el posterior aumento de casos de COVID-19.

 

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