La tramitación de casi 80 nuevos parques eólicos en zonas de gran biodiversidad desata alarma y movilizaciones entre ecologistas de Galicia

La tramitació más o menos avanzada de proyectos de seis grandes parques eólicos en la provincia de Ourense y cerca de 80 en toda Galicia han provocado la preocupación de grupos ecologistas y el inicio de movilizaciones y alegaciones ante el imparable avance de este tipo de infraestructuras en los montes gallegos. Algunas de ellas se sitúan cerca de parajes de gran belleza natural y faunística, en algunos casos al lado de puntos de la Red Natura 2000. La Serra de San Mamede, do Suido, Serra do Larouco, O Courel, el Macizo Central ourensano o la zona de A Raíña Loba, entre otros puntos, son considerados espacios de una enorme riqueza en biodiversidad. Pese a ello, en varios de ellos están o estarán radicados este tipo de eólicos

El mayor parque eólico en tramitación es el previsto en Rebordechao, Vilar de Barrio, en plena Serra de San Mamede, en Ourense. Sus dimensiones son enormes. Se trataría de una instalación de 28 aerogeneradores con una potencia total de más de 150 megavatios que ocuparán diez ayuntamientos ourensanos. Afectaría a 26 territorios de monte en mano común.

A escasos tres kilómetros de la histórica villa de Celanova también planean levantar siete grandes molinos de 102 metros de altura con rotores de 155 metros de diámetro. Cerca de O Barco de Valdeorras también se proyecta otro.

Muchos políticos y vecinos, además de los ecologistas ya han mostrado su protesta y su preocupación ante esta situación y algunos concellos y agrupaciones ya han presentado alegaciones formales ante estas propuestas empresariales. El alcalde nacionalista de Vilar de Barrio, Manuel Conde, urgió que el aludido proyecto “respecte a enorme riqueza medioambiental de San Mamede. O proxecto debe contar co consenso dos vecinos”.

“Isto é unha desfeita medioambiental, paisaxística  e entográfica” señala el portavoz del grupo ecologista Amigas das Árbores, Xosé Santos. Una veintena de agrupaciones de toda Galicia se han integrado en la Rede Galega Stop Eólicos. Algunos estudios evalúan que casi la mitad del territorio gallego dispondrá en pocos años de recursos eólicos. Es el doble de la media española.

“Non temos nada contra a enerxía eólica, pero en Galicia xa non hai espacio para máis macroparques. Temos xa moitísimos e en zonas de montaña dunha enorme riqueza, onde nacen moitos manantiais que abastecen de auga a moita poboación. Somos un territorio de sacrificio medioambiental. Parece que algúns nos toman por unha colonia para explotar recursos. Non se busca a sustentabilidade e o equilibrio natural”, según Santos.

Este ecologista valora que “hai problemas que veñen de lonxe como o feito de que a Xunta non promoveu unha rede de parques naturais e espazos naturais protexidos que frearían estos macroparques. Todo o contrario, deixase facer”. Para Santos, “moitos destes parques montaranse en auténticos santuarios da biodiversidade natural. En Extremadura, Madrid, Cataluña ou o País Vasco isto sería impensable, xa que teñen protexidos axeitadamente os seus espacios de maior riqueza natural”.

Santos también lamenta que, “nalgúns casos o promotor destes proxectos sexa a empresa nacional enerxética de Noruega, que ven aquí a conseguir esa enerxía, pero a que non se lle ocurre colocar estes megaparques nos fiordos do seu país”.

El integrante de Stop Eólicos considera que “hai que paralizar estos macroproxectos eólicos en Galicia e optimizar a eficiencia dos actuáis (varios teñen máis de 20 anos)”.

Y es que Galicia duplica la media de España en cuanto a la velocidad anual del viento. De ahí, entre otros factores, el especial interés de empresas españolas y extranjeras del sector eólico en radicarse en territorio gallego.

Más de mil en España

En España ahora mismo hay casi 1.300 parques eólicos en 800 municipios. El sector da empleo a 30.000 personas. En Galicia es la principal tecnología de generación energética, alcanzando el 57% del total. La provincia de Lugo es la segunda de España que más energía genera a través de los eólicos y A Coruña la quinta.

¿Qué desventajas presentan estos megaparques? Según Santos, “de entrada teñen un impacto paisaxístico negativo enorme”.

Otra de las pegas es que crean muy pocos puestos de trabajo para los concellos donde se radican una vez que se concluyen las obras. Las labores de construcción dejan en pésimas condiciones los viales rurales montañosos en los que se ubican.

Las comunidades de montes donde se construyen tampoco obtienen grandes réditos por permitir su ubicación. Las empresa abonan a veces un porcentaje de la producción eléctrica;  en otras el ratio validado es la superficie ocupada (puede oscilar entre los 0,03 a 0,61 euros el metro cuadrado anual); o por potencia instalada.

Los empresarios del sector defienden los aspectos positivos de estas infraestructuras. La primera es que es renovable y no se agota, al provenir de una fuente natural como el viento. De otro lado, el transporte de la energía es ecológico, no son necesarias grandes tuberías o redes para llevarla a otra zonas. Además, es muy barata, su coste de mantenimiento es escaso, una vez invertido el capital en la colocación de las torres.

En comparación con otras, como la nuclear, es muy segura; rara vez hay accidentes o sucesos graves por fallos en un parque eólico. Finalmente España es una zona privilegiada para ubicar estas instalaciones.

España es el quinto productor de energía eólica a nivel mundial desde hace años. Pese a esa abundancia de molinos de viento,  la polémica sobre la radicación de los macroparques, sobre todo en los montes gallegos, parece que no ha hecho sino comenzar.

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