Moira, la bisabuela de las vacas autóctonas gallegas, de 24 años, el equivalente a 130 de un humano, eludirá el matadero y fenecerá en los pastos de Ortigueira

La vida media de las vacas de razas autóctonas no suele sobrepasar los 17 o 18 años. Sin embargo, en Ortigueira, un ganadero local, Miguel Pernas, puede presumir de tener a Moira, el animal vacuno autóctono más longevo de Galicia. Acaba de cumplir 24 años el pasado 17 de febrero. Es, aproximadamente, el equivalente a un humano que haya llegado a su 130 o 140 cumpleaños.

Moira nació en Olelas y ha parido 13 terneros entre 2002 y 2016, el último en 2017. Su dueño tiene claro que esta histórica vaca no pasará al otro mundo en un matadero: «Esta muere en casa y no será sacrificada», afirma. Pernas expone que: «Le tenemos mucho cariño, ya que ha sido una vaca muy buena, muy tranquila. Está en perfecto estado de salud, pero ya desde 2017 le hemos retirado el semental porque ya no está en condiciones de parir», asevera.

Pernas, propietario de una explotación con más de medio centenar de cachenas, abierta en el año 2000, comenta que: «Moira está teniendo un retiro como en un hotel. Está muy tranquila y se alimenta bien en los pastos. No tiene problemas de salud. Podríamos sacrificarla y vender su carne, pero no queremos  hacerlo. Es un animal muy bonito. Es un orgullo tener a la vaca autóctona más vieja de Galicia». Se trata de una vaca de no excesivo peso y el secreto de su enorme longevidad puede estar en factores genéticos.

Esta res es la tatarabuela de las 12.630 registradas por Boaga, la federación gallega de razas autóctonas.

José Ramón Justo, presidente de esta federación, cuya sede se halla en el centro de recuperación de estas reses en Fontefiz (Ourense), menciona que: «Tenemos su certificado genealógico y, en efecto, es el vacuno autóctono de más edad de Galicia. Es un caso totalmente insólito. Es una vaca muy productiva, además de muy longeva». Esta agrupación incluye a productores de razas cachenas, caldelás, limiás, freiresas y vianesas, además de autóctonas de otros animales como ovejas, cabras o la Galiña de Mós.

El prestigio de la carne de las razas autóctonas gallegas no para de crecer desde la creación de Boaga hace ahora dos décadas. Durante esos 20 años, lo que era antes un puñado de reses al borde de la extinción, se han multiplicado cuantitativamente por 12.

De todas formas, el caso de Moira queda lejos queda del récord de la mítica Big Bertha, de Irlanda. Pese a que algunos ponen en duda increíble longevidad, su existencia se prolongó desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta los albores del nuevo milenio. Nació el de 17 de marzo de 1945 y murió el 31 de diciembre de 1993. Está registrada como la ganadora del Guinness por ser el animal vacuno que más vivió en la historia. Murió tres meses antes de cumplir 49 años. Lo nunca visto. La vaca parió 39 terneros, una cifra absolutamente inédita en la historia mundial de este tipo de ganado.

A Moira solo le queda esperar el momento de la llegada de su hora; mientras tanto aún le quedan muchos kilos de hierba por degustar en los pastos de Ortigueira.

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