¿Todes, hijes y niñes? Por Iñigo Landa Larrazabal

A mí, toda esta «moda» de variar hasta el absurdo el género en las palabras, además de ridículo, me parece rizar el rizo. Si el objetivo es incluir ya se puede aprovechar para simplificar y eso no se consigue con escribir todas, todos todes. Si se acepta gramaticalmente pues se utiliza y sin problema.

Usar todes, hijes o niñes podrá ser correcto si se vuelve de uso común. ¿Todes? ¿Todas o todos? ¿Cuál sería el término correcto a usar? Es probable que la RAE terminase por aceptar el primero -sin dejar de usar los otros- pero, siempre, si se vuelve de uso común en los hispanohablantes. Totalmente de acuerdo pero mucho me temo que, ministras al margen, a la gente no le va a dar por usar esos palabros de forma recurrente y masiva.

Eso de Hije, niñe todes fue parte de un discurso electoral de la ministra Irene Montero que , para nada, pasó desapercibido. Yo no le discuto que si gana Ayuso crecería la LGTBIfobia, el odio y el racismo en Madrid pero, eso de que Irene me venga a explicar qué significa libertad, me parece excesivo. Que para ella signifique que una familia no pueda llevar a su hijo o hija a una terapia de conversión («a ver si puede dejar de ser bollera, de ser maricón, a ver si deja de ser bisexual, de ser una persona trans«) me parece lo normal y lo adecuado pero, ¿a su hije?

Yo también opino que, en relación a las personas LGTBI, donde hay odio no puede haber libertad y que los discursos de odio de la derecha y la ultraderecha «Marca España» no proponen libertad. Si eso no lo discuto… Si eso no me lo tiene que decir una ministra que vive en un chalet y cobra 6 veces más que yo. Pero que me lo explique empleando algo que ella entiende como lenguaje inclusivo refiriéndose a «niñe«, «hije«, «todes«, «escuchades«, etc, en lugar de utilizar el género masculino o femenino (o ambos) solo puede ser atribuido a buscar notoriedad dentro de un acto en una campaña electoral… A eso de que hablen de mí las portadas.

También comprendo que esta iniciativa sea aplaudida por muches, pero que, también, exista un aluvión de críticas por parte incluso de miembros de su propio Gobierno. Al margen que su Ministerio nos cuesta 451 millones de euros, euras, eures (que las vascas, los vascos y les vasques cofinanciamos vía Cupo), hacer de esto una campaña de igualdad se antoja del todo absurdo ya que excede al empleo de del lenguaje inclusivo para fomentar la igualdad. No acabo de verlo.

Pero ya no es solo que haya quién riza el rizo sino quienes señalan a quiénes no compartimos sus criterios. Hablo en todo momento desde un punto de vista gramatical y no ideológico ya que yo nunca he llegado, ni tan siquiera, a poner en duda la igualdad entre hombres, mujeres y cualquier otra forma de consideración personal en el ámbito sexual. Por decir que eso de que las listas electorales paritarias son un auténtico despropósito, me pusieron a bajar de un burro. Aun así, no me bajo porque sigo pensando exactamente lo mismo: Si tomamos el supuesto ejemplo de los pueblos del FairyVillarriba, Villaenmedio y Villabajo. Si en un pueblo, para ejercer un cargo público, hay diez hombres capacitados y ninguna mujer capacitada, lo normal sería una lista de diez hombres capacitados. Si en el pueblo de al lado hay diez mujeres capacitadas y ningún hombre capacitado, lo normal sería una lista de diez mujeres capacitadas. Y, si en el tercer pueblo no hay mujeres ni hombres capacitados pero existen diez personas con otra consideración sexual, lo normal sería una lista con esas diez personas capacitadas. En resumen, eso de que, por Ley, se obligue a lo de tonto-lista-tonto-lista, o a lo de listo-tonta-listo-tonta, puede ser de todo menos lógico.

Pues nada… Me criticaron desde lo que queda de las y los compañeros y compañeres de Irene Montero en Euskadi. Lo curioso es que si alguien se da una vuelta por el Parlamento Vasco, observará que Elkarrekin Podemos tiene 6 representantes (perdieron 5). Y observará que esa representación se compone por dos mujeres y cuatro hombres. A ver si me aclaro… ¿No llevan a la práctica lo que proponen y, encima, ponen a parir al que lo critica? Así les luce el pelo. Tampoco hay excusa: Corres lista e igualas la representación. Pero ni soñarlo: ¿Cómo van a mandar a casa a un «señoro» que le ha cogido gusto a la moqueta para que, igualitaria y solidariamente, ceda su puesto a una compañera o a une compañere?

Incluso, por llamar a una carga pública por su nombre de pila me llamaron machista sin tener, ni tan siquiera, en cuenta que esa «cercanía» en el trato se debía a una relación, más que de amistad, de compañerismo. Pues nada… Te señalan, te clasifican y te quedas con ello. Como suena. Lo curioso es que las gentes que me lo expresaron, no solo militan en lo que queda de Podemos sino que también suele ser una crítica «de moda» en otra formación donde su cúpula de dirección tradicionalmente ha sido (y sigue siendo) íntegramente masculina.

Los que solemos utilizar el masculino como género no marcado no pretendemos excluir a nadie (al menos yo no lo pretendo) pero, si uno dice que le parece absurdo, le llaman de todo menos guapo (que, encima, en mi caso, lo soy). Deberían aplicar la práctica en vez de la teoría y dejarse de poner etiquetas al vecino, vecina o vecine y resolver su carencia en una mañana: Cesa un parlamentario y corre lista hasta que entre una parlamentaria. 3 hombres y 3 mujeres, o al revés, o como se quiera… Tres y tres.

Eso sería aplicar lo paritario e igualitario en vez de entretenerse en si son parlamentarias, parlamentarios o parlamentaries.

 

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