Usman Garuba se perfila como el próximo español en saltar el charco para jugar en la NBA con solo 19 años

Usman Garuba, nacido en Madrid y que acaba de cumplir 19 años, será, casi con total probabilidad, el siguiente español que recale en algún equipo de la NBA en otoño de este año. Garuba, de 2,03 y que juega de ala pívot en el Real Madrid desde hace años, planea presentarse al draft de la NBA que se celebrará el 29 de julio, aunque aún no lo ha confirmado formalmente. De ser así, es casi seguro que se convertirá junto a los hermanos Hernangómez, Rubio, Ibaka y Marc Gasol, en el sexto jugador hispano en la mejor liga del mundo.

Sus credenciales, para su edad, son tremendas. Lleva 8 años en el equipo merengue. Ha sido el líder de la selección española en el oro y la plata en sendos campeonatos europeos sub-18 con la selección española, siendo MVP en los dos. Juega regularmente en el primer equipo de Pablo Laso desde hace más de dos años, cuajando actuaciones más que notables, con otras más irregulares, propias de su juventud.

Todo apunta a que la fuerte competencia en su puesto (con los Gasol, Mirotic, Oriola o Hernangómez)  le dejará fuera de los elegidos para los Juegos de Tokio en la selección de Sergio Scariolo. No obstante, será un fijo en ese grupo durante la próxima década.

A su favor tiene varias cualidades innegables. La primera es su imponente físico para su edad, que le ha hecho dominar las categorías inferiores desde que tenía 13 años. Posee una tremenda capacidad de salto para su estatura (una altura escasa, no obstante para un interior en la NBA) y una consistente inteligencia sobre la cancha. Buen defensor, reboteador, pasador y taponador. Su asignatura pendiente es el tiro de media distancia y de tres puntos. No obstante, en los últimos meses su progresión en este apartado no ha dejado de ir a más.

La decisión de un jugador de presentarse como elegible o no al draft estadounidense depende exclusivamente de él. En el caso de Garuba, podría esperar un año más sin problema. A partir de ahí, y sobre todo para un jugador no americano que no provenga de una universidad USA, comienza un complicado proceso de contactos, tiras y aflojas y análisis de los especialistas de los 30 equipos que pueden pugnar por él.

¿De qué depende todo? Del dinero, por supuesto. Y el parné, en este caso, va vinculado directamente al puesto en el que seas elegido en el draft.

El denominado rookie scale define los criterios salariales a través de los que las franquicias y el jugador deben moverse, de forma obligatoria, para ser fichados como rookies (novatos) por un mínimo de dos años. Un posible tercer y cuarto año dependen de los clubes, que pueden ejecutar esas renovaciones (casi siempre lo hacen) si se cumplen determinados requisitos.

Un jugador de primera ronda del draft (es decir entre los puestos 1 y 30), debe acatar ese rookie scale. El sueldo de un debutante de primera ronda de draft está marcado por el puesto en que haya sido elegido.

De esta forma, el dinero va descendiendo según sea más baja la elección. El número 25 cobra mucho menos que el 1 o el 2.

Sobre esa rooke scale, el jugador firma, si así lo acepta, un contrato por un valor que oscila obligatoriamente entre el 80 por ciento y el 120 por ciento de una cantidad prefijada. La mayoría de los jugadores firman por este 120%.

De esta forma, un número 1 puede llegar a cobrar unos 10 millones de dólares brutos al año y una elección 25 algo menos de un millón. ¿En qué lugar se ubicaría Garuba? Las últimas previsiones de los analistas le sitúan entre los puestos 10 al 15, con tendencia al alza. Los Warriors podrían interesarse por él. Traducido a dólares eso es un mínimo de entre 2,2 a 2,5 millones por año. Es decir, cuatro o cinco veces lo que cobra ahora en el Real Madrid.

En el draft se prima mucho la juventud del jugador. Se tasa al alza a los jóvenes de 19 y no tanto a los de 22 (cuando acaba en teoría su etapa universitaria). En el caso de Garuba, lo normal es que tendría garantizado si es elegido hacia el número 10 o 12, unos 7 u 8 millones de dólares en tres años; un sueldo que no cobra el 90% de los jugadores de clubes europeos.

Garuba dispondría de tres años para continuar su formación como jugador en cualquier equipo NBA, posiblemente con pocos minutos en la cancha, pero cobrando mucho más que en España.

La diferencia de salarios entre la NBA y el basket europeo no ha dejado de crecer en las pasadas campañas, sobre todo desde el último contrato televisivo de los americanos con las plataformas televisivas de 2016.

Baste un ejemplo, Ricky Rubio, en su peor año en la liga, con solo 8 puntos y 7 asistencias y en uno de los peores equipos de la competición, posee un contrato anual de casi 18 millones de dólares fijos. Es decir, casi la mitad que el presupuesto de los grandes conjuntos europeos (Barcelona con 41 millones de euros, CSKA con 40,7 y Real Madrid con 40). Un solo jugador NBA, el base de los Warriors Stephen Curry cobra 41 millones de dólares, casi lo mismo que la partida global de los mejores clubes de Europa.

A corto plazo, el joven base del Real Madrid, Carlos Alocén y el alero español de 2,12 Santiago Aldama (que juega en una universidad estadounidense), pueden ser los próximos en dar el salto a las Américas. Todo dependerá de lo mismo; poderoso caballero es don dinero.

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