Ya no cuela. Por Carlos Marcos Blanco

Empresario y pedagogo

No sé muy bien a qué estamos, si a pandemias o a elecciones. Hace muy pocos meses la ministra Montero defendía las elecciones catalanas que al Psoe le convenían, con el argumento de que todo un ex ministro de sanidad encabezaba la candidatura, lo cual venía significando que la situación estaba controlada y las elecciones podían celebrarse con total seguridad. Apenas dos meses después, la misma ministra pone el grito en el cielo porque Madrid convoca elecciones. La diferencia es que estas no le convienen al Psoe y, por lo tanto, según ella, son inseguras. La comunicación es un factor determinante en política, pero los mensajes deben ser coherentes, de lo contrario se convierten en increíbles y la factoría creativa de Moncloa parece agotada y empieza a cometer errores que tendrán coste electoral sin duda.

La demoscopia anuncia que Ayuso dará un pelotazo importante y que ganará el pulso a Sánchez, digo bien, a Sánchez porque Moncloa ha caído en la trampa inteligente que, en este caso, planteó el PP al convertir los comicios en un cara a cara entre Ayuso y Sánchez. Sánchez tiene su credibilidad bajo mínimos tras anunciar, varias veces, que le habíamos ganado el pulso al virus, lo hizo en octubre de 2020 y lo repitió en noviembre y diciembre del mismo año y evidentemente, la realidad lo puso en su sitio y por eso cuando anuncia en plena campaña electoral que el 9 de mayo se acaba el estado de alarma, como síntoma de haber superado la crisis sanitaria, no le cree nadie. Tanto quiere demonizar la izquierda a Ayuso que se le fue la mano, no se puede atacar a la presidenta por interesarse por la vacuna rusa el mismo día que el socialista Ximo Puig anuncia que ha comprometido con Janssen dos millones y medio de virales para Valencia, al tiempo que la todopoderosa Alemania negocia con Rusia la adquisición de vacunas Sputnik. Ya sucedió con las mascarillas cuando Madrid se adelantó a comprar y repartir gratis entre los madrileños miles de unidades para proteger a sus ciudadanos. Tampoco renuncia la izquierda a utilizar torticeramente el CIS, con Tezanos al frente, para tratar de manipular el voto libre del cuerpo social, consiste en saturarnos con el mensaje de que Ayuso se acerca a la mayoría absoluta y que Vox quedará fuera del parlamento regional.

Las dos cosas son falsas, Ayuso tendrá un fantástico resultado, pero no llegará a la mayoría absoluta, pero al acercarla tanto demoscópicamente a ese objetivo, se pretende forzar transferencias de voto de Vox al PP, porque si la formación de Abascal entra, como entrará, la mayoría de centro derecha está garantizada, Moncloa lo sabe, los madrileños también. Las maniobras forzadas de Iván Redondo son tan evidentes que no engañan a nadie, quizá ilusionen a una izquierda necesitada de energías, la infinita ingenuidad de la izquierda se topará con la realidad el próximo 9 de mayo. Queda escrito.

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