El ¡Aló Presidente! de Chaves hizo escuela en España. Por Celso Ferreiro Cobas

Las manifestaciones de los políticos suelen rivalizar con lo convencional que, en algunos casos esconden personajes vanidosos (incluso soberbios)  que se sienten admirados, aunque la subestimación de la estupidez, en su vertiente oral, los delata. El ¡Aló Presidente! del avocastro venezolano, hizo escuela en España. También el “impuestazo”, que nos está abrumando, pone a prueba la imaginación de los gobernantes. Hoy traemos dos ejemplos, el de la Portavoz del Gobierno, tras el Consejo de Ministros en su apología de la tasa, como factor de “sostenibilidad de la salud humana y en las limitaciones en el uso, será la herramienta para modular nuestro modelo de crecimiento, en el uso de plásticos de un solo uso y pasar en lo lineal a lo circular” dijo. A la audaz portavoz le falla el diapasón, le falta riqueza expresiva y le sobran neologismos. Cuando responda a los requerimientos periodísticos, le aconsejamos busque algún portillo a la pirueta inteligente. Tampoco los periodistas nos libramos en la elaboración de las noticias. En un periódico local leemos sobre los rascacielos de Someso: «Desde los pisos más altos de uno de los rascacielos proyectados en Someso, se podrá divisar todo lo que alcance la vista” Perogrullo puro.

OTROSIDIGO

Con esta lengua que recorre nuestra vida, no es patrimonio exclusivo, ni la hacemos los españoles solos, el diccionario nos deja recuerdos de América. Por ejemplo, en Argentina, país de grandes peloteros, existe una etimología futbolística en la que aparecen “hinchapelotas”, “boludos”, pelotudos” esta condición es innata. En un país que ha dado grandes investigadores, entre ellos los Premios Nobel Leloir, Mildstein y Houssay, no repararon en buscar y aislar el alcaloide de la “pelotudina” que, tal vez, podría obtenerse por síntesis como algunas vitaminas. Cela en su retahíla de “tontos”  establece a los “revientatinajas” “capacanes” y “pasaleches”. El Marqués de Tamarón, gran cultor del idioma, recoge al “tonto cacógrafo” (de ortografía viciosa) el “tonto onfálico” (relativo al ombligo) y al “tonto bogavante” (bogavante es el primer remero de cada banco de galera, suele ser “progre” y se hace perdonar por ser burgués. Llaneza en el decir y sobre todo al escribir: El culto a la riqueza del vocabulario, debe alejarnos del temor al ridículo de repetir palabras.

ANÉCDOTA

Nuestra Ministra de Asuntos Exteriores en declaraciones a Radio Euzkadi (27-3-21) al hablar sobre el mercado chino dijo: “No es un poquito, bueno, desconocido. Hay nuevos intermediarios, hay muchos intermediarios que nos ofrecen gangas y luego, pues, resulta evidentemente que no son gangas”: Sobre la especulación generalizada, la ministra finaliza “cuando hay más demanda que oferta, los precios pueden subir”. Vds. mismos.

 

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