El sonido lejos de la Tierra

Los primeros reportes del planeta Marte capturados con los micrófonos del explorador Perseverance dan un breve panorama sonoro del cráter Jezero. Un audio de dieciocho segundos abrió un debate sobre el fenómeno del sonido fuera de la Tierra

La humanidad ha obtenido diferentes reportes del ruido de los cuerpos celestes a partir de sondas exploradoras. En la memoria de las misiones fuera de la Tierra se destacan las transmisiones de la sonda Rosetta de la Agencia Espacial Europea —ESA— en 2014, cuyos instrumentos hicieron audible la frecuencia del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, cuyas frecuencias no serían escuchadas por oídos humanos, ya que son oscilaciones que se dan alrededor de su campo magnético a 50 milihercios.

La misteriosa canción de este cometa, capturada por el magnetómetro de la Rosetta, nace de la amplificación de las ondas de su campo magnético. «Es una traducción de lo que puede convertirse a sonido audible, pero no lo es, similar a ciertas imágenes que son capturadas por el telescopio Hubble, que luego deben ser intervenidas para que el ojo humano pueda apreciarlas de la manera más aproximada a la realidad», comentó Juan Francisco Puerta Ibarra, profesor del pregrado de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Antioquia.

La onda modifica la ‘tela’ que cubre el universo, arruga el espacio y se va propagando, como cuando una piedra cae a un lago, así describe Puerta Ibarra el suceso sónico que surge de la colisión de dos agujeros, al expandirse las ondas en el espacio, capturado por el Observatorio de Detección de Ondas Dunas de arena helada en Marte.

A este campo aún le falta mucha exploración. En febrero pasado, la misión astrobiológica Mars 2020, a través de su robot Perseverance, detectó por primera vez ondas mecánicas —sonoridad— en la atmósfera marciana, completamente diferente a la Tierra. Las condiciones del entorno hacen que allí las frecuencias sean bajas, ya que las moléculas absorben las altas frecuencias, por lo que tardan más en ‘viajar’.

«En la Tierra el fenómeno sonoro viaja a unos 340 metros por segundo; en Marte, a una velocidad mucho menor —240 metros por segundo—. La baja densidad atmosférica hace que las moléculas estén más separadas y la ondas se muevan a menor velocidad que en la Tierra», puntualizó Pablo Andrés Cuartas Restrepo, investigador y profesor del pregrado de Astronomía de la Universidad de Antioquia.

Traducción audible

El fenómeno del sonido, explicó Cuartas Restrepo, se produce por una onda mecánica que requiere un medio y una interacción molecular para propagarse. «Por eso solo se transmite en fluidos, como el aire o el agua; o en sólidos, como varillas o tubos». Las ondas electromagnéticas no son sonoras, pero cuando se reproduce la fluctuación de un campo magnético mediante un amplificador, puede llegarse a traducir lo que no es audible.

En este sentido, una cosa es la traducción de los datos capturados por los instrumentos de las misiones espaciales y otra el sonido como onda mecánica producida como perturbación de un medio. Un ejemplo puede ser una videoconferencia por internet: la voz es captada por un micrófono que convierte la fuente sonora en una corriente eléctrica y luego esta se emite a través de una onda de radio en internet. Llega a otros computadores como ondas de radio que las capturan y convierten de nuevo en ruido. Sin embargo, ese viaje intermedio no es sonoridad sino electromagnetismo.

Desde esta perspectiva, muchos sucesos interestelares pueden ser convertidos en algo audible por el oído humano: «Hay otras cosas que viajan en el cosmos, aunque no puedan ser escuchadas por nuestro espectro auditivo —que solo oye en un rango entre 20 hercios (Hz) y 20 000—. Cuando una nave viaja en el vacío no hay sonoridad, pero cuando se entra en una atmósfera, sí lo hay», indicó Puerta Ibarra.

Una mirada a la historia de las misiones de exploración espacial permite ver que en la mayoría de los casos no se priorizaba la adaptación de micrófonos o dispositivos de captación de resonancia, sino que se daba prelación a las cámaras y espectómetros—medidores de materiales—. En la actualidad los ecos externos a la Tierra tienen mayor relevancia porque pueden dar pistas sobre las dinámicas atmosféricas de otros mundos y conocer lo que está más allá del suelo que pisamos.

Fuente: DICYT

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