La SEE advierte que ante la celebración de eventos multitudinarios “es imprescindible contar con protocolos de seguridad, recursos para controlar la prevención y minimizar riesgos”

La procedencia y la edad de los asistentes o la duración del evento son algunos de los aspectos que la OMS recomienda tener en cuenta para minimizar riesgos

La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) recuerda que la celebración de eventos multitudinarios en espacios cerrados implica un riesgo en la transmisión del virus SARS-CoV-2 y, por tanto, para llevar a cabo este tipo de eventos es imprescindible contar con los protocolos y recursos necesarios que minimicen los riesgos.

Se cumplen dos semanas del levantamiento del Estado de Alarma y con él, la desaparición de algunas restricciones que han estado vigentes en los últimos meses como la prohibición de moverse entre comunidades autónomas o el toque de queda. Ante el riesgo de que el cese de estas medidas cause un aumento de las celebraciones multitudinarias con escaso control, surge el debate de qué estrategias se deberían impulsar para la vuelta de los grandes eventos como conciertos y otros actos masivos o la reapertura de las salas de fiesta.

Los eventos multitudinarios se consideran situaciones de riesgo debido a la cantidad de asistentes y la intensidad del contacto entre ellos. Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que se tengan en cuenta aspectos como la densidad de la multitud; la edad y el modo de viaje de los participantes; el número de personas que acuden llegadas desde países con altas incidencias de COVID-19; o la duración del evento, entre otros.

Ante los resultados de los diferentes estudios y propuestas que se han venido haciendo hasta el momento, la Sociedad Española de Epidemiología señala que es necesario adoptar medidas que permitan reducir los riesgos. Para la Sociedad Española de Epidemiología, algunas de las medidas imprescindibles para llevar a cabo este tipo de eventos multitudinarios son las pruebas de antígenos negativas el mismo día del evento, una adecuada ventilación de los espacios y el uso de mascarillas y , sobre todo, la vigilancia activa de posibles casos positivos.

La SEE cree que este tipo de iniciativas podrían celebrarse, al menos inicialmente en comunidades autónomas en las que los indicadores estén en el nivel de ‘nueva normalidad’. Por ejemplo, en aquellas zonas con incidencias acumuladas a 14 días de menos de 25 casos por cada 100.000 habitantes y cuya ocupación de UCIs por pacientes COVID-19 no supere el 5% de las camas.

La SEE insiste en que es preferible que cualquier evento se celebre al aire libre o en lugares con una adecuada ventilación. Además, consideran indispensable tomar el nombre, la dirección y el teléfono de todos los asistentes para rastrear sus contactos.

Vigilancia y control epidemiológico y búsqueda activa de casos

El aspecto más importante a tener en cuenta tras la celebración de estos eventos es el de la vigilancia epidemiogica, que debe ser, como siempre, “muy rigurosa”, según la SEE. De acuerdo con la institución, la programación de este tipo de acontecimientos debe ir acompañada de un protocolo que contemple la búsqueda activa de los nuevos casos positivos que pudieran producirse.

Además, la SEE advierte de que si se realizan test de antígenos debe definirse dónde se llevarán a cabo y por parte de quién, y cómo se transmitirán los  resultados a Salud Pública. Para ello, es necesario contar con protocolos que establezcan de qué manera han de rastrearse esos casos para comunicarlos y que puedan ser controlados.

Asimismo, las salas deben contar con protocolos de seguridad y personal suficiente para garantizar el cumplimiento de las medidas de protección. Con respecto a la venta de bebidas y alimentos,  la SEE considera que sería mejor evitarlo, ya que tiene “dudas razonables” de que las medidas de prevención se puedan cumplir,  puesto que implicaría quitarse la mascarilla en determinados momentos o frecuentemente. Asimismo, sería conveniente recomendar  que no asistan a este tipo de eventos a personas vulnerables o de alto riesgo.

En los últimos meses, se han llevado a cabo algunas pruebas piloto para confirmar o descartar el papel “superpropagador” de estos eventos. Uno de ellos fue el estudio  (publicado como “preprint”) realizado tras un concierto celebrado en la sala Apolo de Barcelona, que demostró que, ocho días después de la actuación, no se detectó ningún caso positivo entre las 465 personas que asistieron a él. Los requisitos para entrar fueron someterse a un test rápido de antígenos que diera negativo el mismo día del concierto y usar mascarillas FFP2 en todo momento, ya que únicamente podían retirarse para beber.

La evaluación de estos acontecimientos permitirá, de forma progresiva, autorizar la apertura de salas de fiesta, conciertos y eventos masivos. De lo contrario, los expertos temen que pueda haber un aluvión de celebraciones espontáneas sin ningún tipo de control que actúen como propagadoras del virus.

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