Reflexiones de Manuel Tato. Pasado, presente y futuro

El pasado conviene no olvidarlo para vivr el presente y encacar en futuro con realidades. Las personas de mi generación solo teníamos dos salidas, estudiabas o trabajabas, no se había acuñado el término ninis. «No te quiero en la calle tirado, ni en casa de parásito, ponte a buscar trabajo, que a mí también me cuesta ganarlo», frase empleda en tiempos pretéritos por nuestros padres.

Con catorce años tuvimos que comenzar a trabajar para hacer aportaciones al mantenimiento de la familia. En muchos hogares de amigos, al quedar el padre sin trabajo, motivado por la crisis de los años ochenta, tuvimos que comenzar a laborar para ayudar a paliar la situación familiar. Aunque henos dejado los estudios, algunos de mis amigos y yo estábamos en formación constante, no queríamos encorsetarnos en el oficio ocasional que teniamos o estabamos aprendiendo, el afán de superación de nuestra generación era constante, salvo algunas excepciones.

Mi reflexión lo voy a hacer en primera persona, reflejo de la situación de muchos jóvenes de la época. Me siento orgulloso de lo que hice hasta ahora, nunca quise anquilosarme en un trabajo cómodo, sino que el esfuerzo por subir peldaños ha sido mi constante en la vida, para ello, he invertido muchas horas de estudio, que sin llegar a la Universidad, me he formado en disciplinas profesionales de las cuales hoy me siento orgulloso.

Empecé a trabajar como aprendiz en una cadena de zapaterías bastante conocida «Vogue, LV, Rasgo» el sueldo que ganaba lo entregaba integramente en casa, mi madre me lo administraba y daba la paga. Los fines de semana empecé a pinchar discos y gracias a ese dinerillo extra pude comprar mi ropa y costear mis gastos, todo ello a base de sacrificio. Nadie me regaló nada, solo mis ganas de trabajar y superación.

Gasté mi dinero y si disfruté de la vida, con más de 25 años cotizados fue gracias a trabajar. No entraba en mi cabeza hablar de pagas, de política o memoria histórica, solo em preocupaba trabajar y ser independiente.

Hay personajes que, igual que los de antaño, se les sigue pegando el culete a la almohada y la lengua a los corrillos en “terrazitas”, el caso es no pegar palo y vivir sin formación ni espíritu, aunque si les preguntas saben quién es el de la isla de los famosos, youtubers, tienen teléfonos de última generación y hablan del último escarceo de Rociíto. Conocen vida y obra de todos, menos la de ellos, que esa no la airean, aunque cuando se van de las “reuniones” el hipócrita de turno, suele comentar. “A donde va ese sin un euro en el bolsillo”.

Había que gestionar los dineros, si no podía tomar una copa, bebia una cerveza pero no hacía botellón, trabajaba para tener dinero en el bolsillo, pagarme el carnet de conducir y poder comprarme un coche, Recorría locales como todos en sesiones de tarde, iba al cine, al fútbol (pasión deportivista la mía) y siempre gracias a mí sueldo, ese que soñaba con llegar a primeros de mes y cobrar, esa era mi generación. Cuando tengas que arreglar una caldera, puerta, pintar o hacer instalación, llamaremos a Telecinco o un canal similar.

A mí me decía mi padre que aprendiese un oficio y el oficio de hoy es sangrar a abuelos y papis con las pagas del finde. Unos tenían todo y otros tuvimos que currarlo desde jóvenes. Puedo presumir que nadie me regaló nada y mi formación me la he ganado a base de trabajo, trabajo y trabajo..

La preocupación es mi futuro, mi jubilación, seguir cotizando y poder jubilarme cuando llegue el momento para disfrutar de los años trabajados. Hay lengüeteros intentando vivir “a tu vera”, convertidos en vulgares criticones, pretendiendo que el Gobierno les subvencione una paguita a costa del sudor de quienes cotizamos y pagamos nuestros tributos.  «Menos samba e mais traballar»

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