¿Qué dijo Junqueras? Por Carlos Marcos Blanco

Empresario y pedagogo

Compungido por los niños de Canarias e incapaz de asimilar el desenlace provocado por una alimaña inhumana, toca escribir desde el dolor y la solidaridad con esa madre para la que no habrá consuelo.
Dicho esto, quiero mostrar mi absoluta admiración por los intentos pertinaces de hacernos comulgar con ruedas de molino por parte del gobierno y de sus voceros mediáticos para que compremos un relato absolutamente manipulado y falso. Nos cuentan lo que Junqueras no dijo, solo nos quieren convencer de lo que ellos desean interpretar de la epístola del secesionista encarcelado. En su carta, Junqueras dice que “aspira a un país próspero, justo y libre para los ciudadanos de Cataluña”. Se refiere al gobierno catalán como “la nueva Generalidad republicana” y sentencia que “la independencia es la mejor herramienta para Cataluña”. Por si no queda claro insiste: “no queremos formar parte de un estado donde se persigue a los adversarios políticos” y completa diciendo que “sus comportamientos han sido absolutamente democráticos” y, por lo tanto, “quiere la amnistía y la autodeterminación”. Y cuando se refiere al golpe que dieron a la Constitución dice que “otras vías no son deseables ni viables” pero en ningún momento renuncia expresamente a la vía unilateral como quieren hacernos ver los palmeros gubernamentales.

Lo que Junqueras no dice por ningún lado en su carta es que acata la Constitución y que cualquier acción que pretendan llevar a cabo respetará el texto de la ley de leyes. Pero es que, además, su propio partido, Esquerra Republicana, ha hecho pública su oposición a la renuncia al unilateralismo e inmediatamente sus socios de gobierno la Cup y Junts se apresuraron a sumarse a esta posición política y juntos reivindican, para quien los quiera escuchar, su predisposición a volver a hacer lo que los llevó a la prisión. Para completar esta macedonia, aparecen los CDR, una especie de grupos terroristas urbanos que llaman al “conflicto armado”, sí, aquellos a los que Torra les gritaba “apreteu, apreteu”.
Con estos mimbres, el gobierno se deja la piel para conceder unos indultos que ni tan siquiera solicitaron los condenados y, con ello, pone al estado de derecho a los pies del separatismo catalán que los celebrará como su gran éxito político al haber forzado al estado español a humillarse ante ellos, lo que sin duda les inyectará gasolina para seguir su incendiaria hoja de ruta hacia la ruptura con España. Esto es lo que Sánchez nos pide que aplaudamos con magnanimidad, aunque para ello haya tenido que confundir la justicia con la venganza. Estaré en Madrid el domingo, sin militancia alguna, solo para decirle al gobierno que hay dos formas de romper España, una la de los secesionistas y otra la del presidente Sánchez, el mismo que en campaña electoral dijo que los delincuentes cumplirían íntegramente sus penas o que nunca formaría gobierno con Podemos. Como para fiarse…

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