Cambre blinda sus palmeras frente al picudo rojo

Por un lado, se está aplicando la técnica de la endoterapia –respetuosa con el medio ambiente- de forma preventiva. Por el otro, los árboles infectados reciben duchas de refuerzo

Con el objetivo de frenar la expansión del picudo rojo en el municipio, el Concello de Cambre pondrá en marcha varias medidas preventivas y curativas con las que combatir esta plaga. Así lo confirma la concejala de Medio Ambiente e Mobilidade, Patricia Parcero, que señala que estas medidas se complementarán, además, con el inicio de una campaña informativa dirigida a la ciudadanía: “el año pasado ya se organizaron una serie de jornadas sobre las plagas más comunes en Cambre, entre las que se encontraba el picudo rojo”. Ahora, siguiendo esta misma línea de trabajo, la responsable del área solicita la “colaboración de la ciudadanía para que contacte con la Concejalía si detecta la presencia de este insecto o en caso de duda”.

Por un lado, el Concello está aplicando la endoterapia. Se trata de una técnica que carece de impacto ambiental y que resulta, además, inocua para la salud de las personas. De esta forma, el proceso puede aplicarse a cualquier hora del día, ya que no produce la nebulización de productos químicos en el ambiente. Otra de las ventajas de este tratamiento reside en su focalización, pudiendo aplicarse, directamente, sobre las fitopatologías a controlar. Por el otro, a las palmeras altamente infectadas por la plaga se les están suministrando duchas de refuerzo.

En concreto, se está actuando sobre los ejemplares de plaza Europa, Casa Palmeiras, Paseo Marítimo, parque Ramón Barba y en los situados en el entorno de la piscina de O Temple.

Los vecinos y vecinas que detecten la presencia de esta especie en sus domicilios podrán contactar con la Concejalía de Medio Ambiente a través de estas vías: el correo medioambiente@cambre.org y el teléfono 698 17 71 21 -disponible para envío de WhatsApps-. De esta forma, la persona solicitante podrá consultar con un experto en la materia que la asesorará y podrá hacerle un diagnóstico in situ si fuese necesario. Parcero señala la importancia de “detectar la existencia de la plaga cuanto antes para tener más posibilidades de actuar a tiempo, salvar la palmera y frenar la propagación del insecto”.

Signos de alerta

El picudo rojo, Rhynchophorus ferrugineus, mide entre 2 y 5 centímetros de longitud y presenta unas manchas oscuras variables en número y forma. Tras la cópula, la hembra comienza a poner huevos -pudiendo llegar a los 200-. Estos eclosionan tras varios días y, posteriormente, las larvas se alimentan excavando túneles hacia el interior de la palmera.

Al principio, no se observa ningún daño a simple vista, lo que dificulta la detección de la plaga en las fases tempranas. No obstante, pasado un tiempo, se pueden apreciar hojas tumbadas y/o secas, malformadas, así como orificios circulares u ovalados en su base.

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