Contra la homofobia y contra el odio: Tolerancia y Libertad. Por José Manuel Dapena Varela

Abogado

Me precio de vivir en una ciudad tranquila, segura, tolerante y solidaria, pero, cuando menos te lo esperas, surge un incidente que nos avisa de que esos rasgos de libertad y convivencia, esos logros cívicos de tranquilidad, seguridad y tolerancia no son conquistas eternas, sino que deben defenderse y cuidarse todos los días: todos los días deben ser 17 de mayo, día no solamente “das Letras Galegas”, sino contra la homofobia, contra la LGTBIfobia.

Por desgracia había últimamente señales que avisaban de que el odio y la intolerancia estaban haciendo cada vez mayor acto de presencia. Los vientos del odio sembrados desde concretas posiciones políticas de extrema derecha vienen aventando tempestades de irreversibles consecuencias.

Esta madrugada perdía la vida en A Coruña un joven de veinticuatro años, víctima de una paliza propinada por un grupo de personas al grito de “¡Maricón!”. Un crimen, en apariencia, homófobo, de odio. Un vil asesinato. Presuntamente….

Miramos para Rusia, para Hungría (por citar algunos Estados de nuestro propio continente), como países homofóbicos, sin darnos cuenta de que la semilla del odio está prendiendo (o prendida) en nuestra propia tierra.

Paradójica y tristemente este horrendo crimen ha ocurrido a escasa distancia de la calle que la pasada Corporación Municipal dedicó en A Coruña a “Marcela y Elisa”, la primera pareja de mujeres casada en nuestra ciudad. Asistí, como concejal, a ese acto festivo de progreso, de avance en reconocimiento y visibilización de derechos, en pos de esa sociedad tolerante y libre que deseo para mi familia, para mis amigos, para mí. Sin tolerancia y libertad no puede existir esa pacífica convivencia a la que me refería al comienzo de este texto, esa pacífica convivencia a la que aspiro para mi entorno.

Quiero acabar esta reflexión con un precioso y célebre poema, atribuido a Bertolt Brecht, aunque realmente creado por el pastor protestante alemán Martin Niemöller:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí,
no había nadie más que pudiera protestar.”

Apliquémonos el cuento. Frente a la intolerancia, tolerancia cero.

Un comentario

  • Dionisio de Ana Prieto

    Tiene tantos matices la vida en relación, q la tolerancia tiene casi imposible aplicación. Y aún así debiera tener solución.

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