El derecho de alimentos ya existe en el Código Civil. Por Diego Fierro Rodríguez

Pablo Casado propuso hace algunas semanas realizar una reforma del Código Civil para introducir en la legislación el deber de los hijos por el que tengan que cuidar de sus padres. Concretamente, el dirigente afirmó que “el PP se compromete a proponer una modificación del Código Civil para que, igual que los padres tenemos la obligación de cuidar de nuestros hijos, los hijos tengamos la obligación de cuidar de nuestros padres”.

Hay que reconocer que la idea es buena, pero tiene un pequeño inconveniente: el Código Civil ya regula la obligación de alimentos para los hijos en favor de sus padres. El artículo 142 del Código Civil determina que Se entiende por alimentos todo lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica, señalándose en el artículo 143 de la misma norma que están obligados recíprocamente a darse alimentos en toda la extensión que señala el artículo precedente los cónyuges y los ascendientes y descendientes, además de los hermanos para los auxilios independientes para la vida. Precisamente, la reclamación de alimentos cuando proceda y sean dos o más los obligados a prestarlos se hará, según el artículo 144, por el orden siguiente: 1) al cónyuge; 2) a los descendientes de grado más próximo; 3) a los ascendientes, también de grado más próximo; 4) y a los hermanos, pero estando obligados en último lugar los que sólo sean uterinos o consanguíneos.

La Sentencia del Tribunal Supremo de 23 de febrero de 2000 afirma que El referido artículo 148 del Código Civil regula la figura doctrinalmente conocida como «deuda alimentaria», que puede definirse como la que afecta a una persona, llamada alimentante, que resulta obligada a prestar a otra, llamada asimismo alimentista, lo indispensable para cubrir todas sus necesidades perentorias, o dicho con palabras legales, las necesidades mínimas para subsistir y que dicha «deuda alimenticia» precisa la existencia de un nexo de parentesco entre el alimentante y el alimentista -artículo 143 del Código Civil-, así como una situación socio-económica suficiente en el primero y deficiente en el segundo -artículo 148 del Código Civil-. Según la misma resolución la definición dada a la deuda legal de alimentos la sentencia de esta Sala de 13 de abril de 1991, que se basa en la de 8 de marzo de 1962, cuando dice que dicha deuda se deriva del deber impuesto jurídicamente a una o varias personas de asegurar la subsistencia de una u otras; y también definida doctrinalmente como la deuda surgida entre parientas, basada en lazos de solidaridad familiar, y que tiene su fundamento en el derecho a la vida configurado como un derecho de la personalidad, a cuya conservación tiende esta figura que tutela, pues, un interés jurídico privado e individual.

Si se quiere reformar el Código Civil, primero hay que saber cuáles son sus reglas vigentes para, posteriormente, valorar su utilidad y determinar hasta qué punto existe la necesidad de proceder con su modificación. Cualquier titulado con estudios universitarios de Derecho debe conocer ese método, resultando preocupante que haya dirigentes políticos dispuestos a alterar una de las principales normas legales del ordenamiento jurídico español sin haber realizado una lectura de sus contenidos básicos.

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