Frank de Boer y su condición resolutoria. Por Diego Fierro Rodríguez

Frank de Boer decidió dimitir, renunciando a su cargo de seleccionador de Países Bajos tras la derrota de su equipo de fútbol contra la República Checa. El contrato del técnico recogía una cláusula por la que se establecía que su equipo debía lograr, al menos, acceso a los cuartos de final de la Eurocopa de 2021, de modo que, al caer en los octavos de final del torneo, su contrato quedaba sin efectos jurídicos. De ese modo, ejecutaba el contenido propio de lo que puede considerar una condición resolutoria expresa de su contrato, que se puede definir como un pacto por el que el contrato queda sin efecto por la producción de un acontecimiento que no depende de la voluntad de las partes, consistiendo, en el caso de Frank de Boer, en la eliminación del equipo de Países Bajos antes de alcanzar los cuartos de final.

La condición resolutoria expresa es una figura curiosa en el Derecho de los contratos. Beatriz Gregoraci la define afirmando en Cláusula resolutoria y control del incumplimiento, una obra prologada por Fernando Pantaleón, que “la cláusula resolutoria expresa es aquella cláusula en virtud de la cual las partes otorgan trascendencia resolutoria a un determinado incumplimiento”, sin que se pueda olvidar que “este tipo de cláusulas puede pactarse en cualquier contrato de carácter sinalagmático que, precisamente debido a este carácter, admite la utilización del remedio resolutorio”, pues “es una estipulación que puede operar en favor de cualquiera de las partes, porque la obligación, cuyo incumplimiento activa la puesta en marcha de la cláusula, puede ser cualquiera de las asumidas por las partes en virtud del contrato”.

El comunicado del entrenador de Países Bajos ha sido muy directo, pues afirma que “anticipándome a la evaluación, he decidido no continuar como seleccionador nacional”, pues “el objetivo no se ha logrado, eso está claro”, añadiendo que “la presión está aumentando ahora y esa no es una situación saludable ni para mí ni para la plantilla en el periodo previo a un duelo tan importante para el fútbol holandés en su camino hacia la clasificación para el Mundial”. Lo curioso es que Nico-Jan Hoogma, uno de los directivos de la Federación de Países Bajos de fútbol, afirmó que “la elección de Frank resultó diferente de lo que esperábamos”, lo cual lleva a pensar que la Federación no pretendía exigir ni forzar el cumplimiento de la condición resolutoria del contrato de Frank de Boer.

Obviamente, se debió configurar la condición resolutoria expresa como un mecanismo por el que la Federación de Países Bajos pudiera deshacerse del contrato de Frank de Boer si el nuevo seleccionador la pifiaba. Sin embargo, ante el juego desplegado por la selección y los resultados logrados hasta los octavos de final, debía ser más razonable para la propia Federación permitir que el que era hasta hace unos días su entrenador organizara un proyecto para el largo plazo.

En muchas ocasiones, hay que tener cuidado con las condiciones que se implantan durante la negociación en un contrato, principalmente si el mismo tiene una gran relevancia social o económica, pues cláusulas introducidas por una parte con la finalidad de protegerse pueden terminar produciendo efectos perniciosos y perjudiciales para aquel sujeto que pretendió su incorporación.

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