OPERACIÓN PLUS ULTRA. Por Carlos Marcos Blanco

Empresario y pedagogo

Mucho cuidado con los más asilvestrados de Podemos, en estos momentos pueden estar ya redactando notas de prensa para denunciar aquella magnífica campaña que, allá por 1966, llevó adelante un medio de comunicación y premiaba a niños que habían demostrado su amor al prójimo incluso arriesgando más de lo razonable.

Era el tiempo del franquismo e incluso el cine de la época lo recogió en una película que dirigió Pedro Lazaga. La nada sospechosa de franquista cadena Ser había creado un programa de la mano y voz de Joaquín Peláez en mayo de 1962 y ello sirvió para crear los premios “Plus Ultra”. Fue un éxito sin precedentes. El título de este artículo llevará a algunos a una crítica feroz que acabaría por demonizar a aquellos pequeños héroes a los que, sin duda, querrían aplicar la ley de memoria histórica y borrarlos del imaginario colectivo de los españoles.

Pero no se apresuren los podemitas, no se trata de eso. La operación Plus Ultra de 2021 no premia héroes, obsequia con millones de euros, tantos como 53, a una pequeña compañía aérea que cuenta con apenas un avión y que el pasado año recibió a no más de 150.000 pasajeros. Las vinculaciones de esta compañía con el poder venezolano levantaron las primeras sospechas de algunos partidos españoles que no dudaron en preguntar al ya ex Ábalos por las motivaciones de esta desproporcionada subvención con cargo al bolsillo de todos los españoles. Las preguntas parlamentarias sobre la cuestión fueron ninguneadas por el gobierno de Sánchez y desde las bancadas socialistas y podemitas se escuchaban carcajadas por la pregunta y, entiendo, por las respuestas absurdas que el entonces ministro ofreció a la oposición parlamentaria.

No ha pasado mucho tiempo y ha sido una juez la que ha dicho basta. Entiende la justicia que la subvención no está justificada adecuadamente y que el gobierno debe explicar con claridad las motivaciones objetivas que los llevó a conceder tan generoso regalo a la compañía aérea. El gobierno entra en cólera y avisa que, de no completar la entrega de los 53 millones corren peligro los 19 ya entregados porque la compañía carece de solvencia acreditada para proceder a la devolución de los millones adelantados. Los españoles, que acabamos de pagar nuestros impuestos, nos quedamos con cara de tontos y no entendemos como nuestros esfuerzos fiscales pueden acabar en manos de unos potentados venezolanos mientras miles de empresas españolas sufren para sobrevivir o, directamente, cierran y echan a la calle a trabajadores de nuestro país.

Espero que todas las ansias de los podemitas se dirijan ahora con gran intensidad a profundizar en esta cuestión y pongan el grito en el cielo de la misma manera, no pido más, que si se tratara de algo relacionado con el franquismo. No se hagan ilusiones, el sanchismo tiene carta blanca para hacer esto de Plus Ultra y más, contando para ello con el silencio cómplice de podemitas y medios de comunicación afines al régimen político español que padecemos. La justicia es nuestra última esperanza.

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