Año y medio muriendo y viviendo con Covid-19. ¿Sexta ola en otoño/invierno? Por Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho por la U.C.M. (Cum Laude) Licenciado en Derecho. Certificado-Diploma de Estudios Avanzados. (Fundamentos de Derecho de la U.E. y problemas actuales en el ámbito del Derecho Público). Licenciado en Ciencias Políticas. Caballero de Mérito por Real Orden Noruega

Fue allá por enero/febrero 2020, cuando por Francia y EEUU comenzaron a detectarse algunos casos en personas que habían visitado China, y desde entonces, el mundo se encuentra aprendiendo a “vivir con el patógeno enemigo” como si asistiera en directo a una película de ciencia-ficción de guerra bacteriológica al uso, sufrida en sus propias carnes.

Ya que nos referimos al mundo, basta indicar, lo que ya ha dejado de ser noticia: camino de los 4.5 millones de fallecidos y alrededor de 200 millones de casos de coronavirus en todo el Planeta.

En EEUU, también destacados en estos lances, cobra protagonismo de nuevo su recorrido actual trágico, hacia los 700.000 muertos, suponiendo según PUBLICO, superar en unos 200.000, la suma de fallecidos en sus últimas cinco guerras: VIETNAM; COREA; GOLFO; IRAK Y AFGANISTÁN.

Por otro lado, su particular Ola, según New York Times, el total de casos por Covid-19, supera al de Europa en casi el doble. 30 por cada 100.000 habitantes contra 16, respectivamente.

¡Quién los pillara¡, en España, cuando actualmente superamos los 400.

Según una encuesta reciente, un tercio de los adultos estadounidenses creen tener un riesgo moderado a contraer el Coronavirus al igual que sentían preocupaciones de ser enrolados en el ejército en aquellas épocas pretéritas.

El pueblo estadounidense tan aficionado a encuestas, se encuentra siempre propicio a buscar motivos para las mismas.

Escribíamos no hace mucho tiempo, apenas catorce meses, un Artículo en este Medio, titulado: Secuelas del Coronavirus y esperanzas depositadas en las Vacunas.

En el mismo, nos planteábamos la continua ruta de aprendizaje del cuerpo científico-médico universal, así como los rebrotes que se vienen convirtiendo en contagios, a través de sus distintas gamas.

La última archiconocida variante DELTA, ronda el 90% de los nuevos contagios en EEUU, y su extensión abarca a más de 100 países.

Es como si se tratara de una maratoniana e inacabable carrera de resistencia entre la Ciencia y esa especie de comentado Caballo de Troya, acampado por todas partes del planeta.

Las autoridades estadounidenses y la comunidad internacional caminan veloces hacia la recomendación de una tercera dosis, con la esperanza de que el tiempo que resta para su inoculación, o nuevos avances, permitan otro despliegue protector para el sufrimiento humano, sobre todo en aquellos pacientes con sistemas inmunológicos comprometidos tales como oncológicos y trasplantados.

Despliegue protector, sobre todo de carácter científico-económico, del que como de costumbre, volveremos siempre a depender de EEUU.

No hay que olvidar, según el Washington Post, que es el país el más rico del mundo, donde una décima parte de sus nacionales, posee casi cuatro quintas partes de la riqueza del País.

Sin embargo, un 60%, dispone tan solo el 2.4%. Ello si constituyen auténticos “abismos” sociales, y no otros al uso, salvando sus peculiaridades.

Resumiendo, estimamos que debemos aceptar esta especie de situación “de embargo preventivo” en el que nos encontramos y continuar atentos a los avances de la Ciencia, pues tenemos la sensación de encontrarnos ante un damero diabólico invisible

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