Más vale prevenir que lamentar. Iñigo Landa Larrazábal

Con motivo de la pandemia, y sabiendo las restricciones en interiores y sucesivos aforos en locales de hostelería, el Ayuntamiento de Bilbao habilitó espacios en zonas de aparcamiento OTA/TAO para la instalación de terrazas exteriores.

Desde mi punto de vista, es una buena medida para paliar, en la medida de lo posible, la merma de ingresos de los hosteleros durante esta época de restricciones preventivas.

pero no debemos olvidar que las mismas se instalan en paralelo a la vía por donde circulan vehículos y, un pequeño despiste, puede acarrear graves consecuencias.

Como podemos observar en la foto, el pasado viernes, una conductora se despistó y le bastó con dar un leve «toque» a una de estas estructuras para llevarse por delante todo el tinglado. Ciertamente, la velocidad reducida a 30 km/h. no solo contribuye a que los atropellos sean menos graves (al igual que las pequeñas colisiones «de chapa») y, a la vista de lo que muestro, tampoco revista mayor gravedad colisionar contra estas estructuras.

Afortunadamente, ese local ubicado en la C/ Simón Bolivar, se encontraba cerrado por vacaciones por lo que no había gente en la terraza y el asunto se limitó a daños materiales pero ¿Y si llega a haber gente sentada en esa estructura?

Mi propuesta al Ayuntamiento de Bilbao es sencilla de aplicar y prácticamente de muy bajo coste: Se trata de instalar una barra como (o similar) las que acotan las parcelas destinadas a los contenedores de basura de tal manera que, si un vehículo colisiona a baja velocidad, lo haga contra la barra y no contra la instalación (llevándosela por delante) y dejando el asunto en un susto entre quienes se encuentren consumiendo en la terraza en lugar de tener que lamentar cualquier tipo de desgracia.

La barra protectora, bien podría estar justo en el vértice entre la vía y la terraza (si cogemos como ejemplo esta segunda foto, a la izquierda de los números marcados sobre la línea amarilla). Como antes he dicho, no es nada caro ni complicado de instalar y evitaría tener que lamentar nada con posterioridad. Y una vez pase toda esta pesadilla de la pandemia, se levanta la terraza, se levanta la barra protectora y todo quedaría como antes.

Ahí lo dejo. Que nadie diga el día de mañana (ojalá nunca nadie lo tuviera que decir) que no fue advertido sobre este asunto.

 

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