DESDE LOS CANTONES. La barriada coruñesa de Los Mallos denuncia la “okupación” y amenaza con caceroladas. Por Celso Ferreiro Cobas

El Ayuntamiento deberá abonar un millón de euros por irregularidades en el interior de la antigua Prisión Provincial

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En pocas ciudades, como en La Coruña, se vive, con tanta satisfacción la hora del aperitivo, “ceremonia” que discurre al mediodía uncida al almuerzo y, por la noche, para hacer subir el tono de las conversaciones porque el personal gusta de los “entrantes” como una tranquilidad o como disquisición de cualquier acontecimiento; el aperitivo restaura el espíritu y alivia el estómago. Aquí, ahora, priman las franquicias cerveceras y el serpentín, además de las confiterías- snack que extienden por la urbe un encantador ambiente de visita y bienvenida. Del café primitivo, no queda ni la cucharilla, ni el aroma del antiguo café con sello de estación ferroviaria. Con el “snack” también se alejó el sochantre chillón de algunas tertulias, ni tampoco se escucha el “va” perdido del camarero, cual sereno que responde a la palmada. En Santiago, hace algunos años, como un estrambote cultural, se celebró, bajo el rótulo de “Mu”, un homenaje al valor simbólico de la vaca, ejemplo que podía sugerirse al Ayuntamiento coruñés, que cuenta, en el Paseo Marítimo, con un logrado monumento al pulpo de nuestros mares. En el Parlamento regional, los políticos, amigos de la buena mesa y de las parrilladas, suelen amenizarlas con una buena ensalada, a imitación de Tácito, que amaba más (la ensalada) que la verdad. La “cocina de diseño” y “los menús de degustación” no son otra cosa que “tapas” o “medias raciones”. La cocina gallega es el mejor antídoto contra la anorexia y si del cerdo colgado del cambril sale el plato más notorio, el lacón con grelos, qué decir de la “rubia gallega” del ganado negro de Limia o del chuletón de Cangas, solomillo autóctono que los franceses hincharon y llamaron “Chateaubrians” en honor del escritor y diplomático, “gran gourmet”, autor del libro “El genio del cristianismo” que revela el talento de una civilización, aunque el “genio” del solomillo fue su marmitón Montimivel, a su vez el creador del “pudding”.

LAS CIUDADES HERMANAS

Siendo Alcalde  D. Francisco Vázquez, tuvo la feliz idea de hermanar La Coruña con Cádiz, dos ciudades atlánticas, caracterizadas por su talante liberal, haber soportado el asedio de Drake y su perímetro antiguo es semejante por su morfología como por extensión lo son los de  La Habana y San Juan de Puerto Rico, en sus antiguas zonas históricas. Nuestra Ciudad Vieja culmina con el mar y el castillo de San Antón, en su trazado similar al Viejo San Juan, y su fortaleza Delmorro y la Habana Vieja, con el Morro y la Punta. El viejo San Juan, con sus fachadas de colores vivos y empedrado de adoquines azulados, enmarcado por añosas murallas y el triángulo de sus castillos. En la bahía un espectáculo inigualable en las noches de luna. Sus microorganismos tornan fosforescentes sus aguas. Por la ruta de Puerto Rico, llegan a La Coruña un tráfico incesante de grandes trasatlánticos, que se adentran en la ciudad como si quisieran abrazarla o integrarse definitivamente. Nuestra Ciudad Vieja luce más austera y menos folclórica, con rincones recoletos donde se convive la historia con la vida cotidiana. El nuevo responsable de Turismo municipal, tal vez conozca, de su etapa anterior, la idea llevada a cabo por el Alcalde Vázquez y tenga algo que decir al efecto.

OTROSIDIGO

Septiembre, puente entre el verano y el otoño, nos reserva el llamado “veranillo” de San Miguel para que despidamos en nuestras playas la temporada estival. Riazor, para los coruñeses, es durante el año una playa de alcance, en cada momento, de cada escapada diaria, donde el sol no hiere, curte. Es la playa abanico, es el escenario donde la política se remansa en el Atlántico. Es la Naturaleza que se rinde ante el galopar del Atlántico por la gran ensenada Riazor-Orzán, viene a ser el vestido de La Coruña que cuando se agita por el viento “mareiro” torna cambiante y muy vistoso, el perfil del Atlántico.

ANÉCDOTA

El Ayuntamiento de La Coruña deberá resarcir al Estado con un millón de euros para que el edificio de la Prisión Provincial, sea devuelto en las mismas condiciones en las que fue “entregado” en la etapa del gobierno municipal anterior. Los vecinos de Los Mallos anuncian caceroladas ante la insoportable “okupación” que vienen soportando en la zona por falta de seguridad y vigilancia.

Foto. Que hacer en Coruña

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