Foto terrible y emocionante historia. Por Iñaki Anasagasti

Es del cementerio de Hernani. Escenario de fusilamientos y enterramientos en 1936 y 1937, entre ellos del sacerdote Joaquin Ariztimuño “Aitzol”, capturado, torturado, vejado y fusilado. Era un sacerdote, pero eso no fue óbice para que aquellos “cruzados” le mataran, como asesinaron a miles de personas inocentes.
La foto me ha recordado una historia terrible y emocionante. Me la contó la hija del enterrador de Hernani yendo al funeral de Joseba Rezola en Donibane Lohitzun. Ella había oído contar a su aita decenas de historias espantosas de aquellos días pero hubo una que por su significado quería transmitírmela.
Se trataba de un joven nacionalista, que apenas hablaba el castellano. Le obligaron a cavar su tumba y riéndose le pidieron les dijera su última voluntad. El chaval les pidió poder bailar el aurresku, aunque fuera tarareando la música. Lo hizo al borde del agujero. Me imagino la escena tan conmovedora, y tan bella como trágica. Tras esto lo mataron. Una historia impresionante. Lamento no tener más detalles. Me lo contó en diciembre de 1971

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