Maikel Naujoks, el otro combustible de Meicende

En los cuatro años desde la llegada al Sporting del exdeportivista no solamente el conjunto Sénior ha conseguido dos ascensos hasta asentarse en Primera Galega, sino que el club ha crecido exponencialmente y presenta al menos un equipo en cada categoría; todo responde a un plan que trasciende lo futbolístico

Amancio Amaro y Luis Suárez, dos coruñeses que podrían estar en un hipotético Salón de la Fama del fútbol, dan nombre y lustre a los campos de fútbol de Meicende, el tapete sintético en el que ha pasado parte de su infancia cualquier menor que haya jugado al fútbol. Sin embargo, la localidad del Concello de Arteixo fue durante años anfitriona de extraños, sin que apenas hubiera quien pudiera llamarle hogar. Pero algo está cambiando, y muy deprisa, en el Sporting Meicende.

Todo parece haberse acelerado desde la llegada de Maikel Naujoks (Iserlohn, Alemania, 1976), quien afronta su cuarta temporada al frente del equipo Sénior, al que ha ascendido desde la antigua Tercera Autonómica a la actual Primeira Galicia. Poco a poco, el club se parece más a lo que un día soñó que a lo que se encontró al llegar. «Cuando llegué, solamente teníamos el equipo Sénior y el Juveniles, pero nos pusimos manos a la obra y ahora al menos hay un equipo por categoría», explica. «Nuestro objetivo es ahora tener biberones y un femenino, que es lo que más nos está costando», agrega un hombre que, además, se ha mimetizado tanto que hasta reside en la villa de la refinería.

Muchos de los integrantes de esa familia que ha crecido con el proyecto de Maikel más allá de su papel de entrenador no lo han visto sobre el terreno de juego. En todo caso, algunos padres recuerdan su debut con el Deportivo como un día amargo. El ídolo Bebeto decía adiós a Riazor, y en lugar entraba uno de los mejores canteranos de los 90. Una generación que sabía de la importancia de un fútbol base fuerte en la zona, algo de lo que durante años adoleció el propio Deportivo. Tenían, eso sí, una realidad social mucho más propicia. Un fútbol, el de la calle, que parece haber perdido la batalla frente a las nuevas tecnologías. «Ahora hay muchas más cosas que antes; desgraciadamente, los niños de esta generación no sabrán lo que es disfrutar como lo hacíamos nosotros», lamenta. «Yo podía pasarme ocho horas al día jugando al fútbol en la calle, y los niños de ahora no pueden jugar porque parece que está prohibido; en Arteixo ves parques con porterías y césped sintético, pero en A Coruña no y los niños buscan el entretenimiento por otro lado… y cada vez hay más jugadores que por ejemplo dejan el fútbol en edad Juvenil», prosigue.

La propuesta de Maikel y la creciente directiva del Meicende (en los últimos meses, a pesar de la pandemia, el número de miembros de la junta ha aumentado), es hacer atractiva la ‘experiencia Sporting Meicende’, como venderían los neófitos del entretenimiento. Para los de toda la vida: estar orgulloso de pertenecer a un club. «Les hemos explicado nuestro proyecto deportivo, que pasa por mezclar lo futbolístico con lo social: somos una zona geográfica privilegiada y las puertas están abiertas para niños de Arteixo y A Coruña; muchos que están descontentos en otros clubes vienen y se quedan, y eso es una buena señal», afirma. «Nuestra intención no es llegar a Primera División; no solamente se trata de los valores del fútbol, sino los de fuera… hemos traído parejas de Guardia Civiles para enseñarles a entender las redes sociales, médicos, dietistas, psicólogos… es muy bonito vincularse con un club, aunque no llegues a vivir del fútbol», añade.

Dentro de esa dimensión social está también recuperar el gancho con una población tradicionalmente futbolística, pero últimamente desarraigada del club. También recuperar la confianza y quitarle los estigmas sociales a una villa que ha sufrido prejuicios y perjuicios de todo tipo. «Otro de los objetivos es hacer ver que Meicende es un buen lugar; recuerdo cuando venía a entrenar con el Fabril que escuchabas todo tipo de cosas cuando ibas al campo de fútbol», recuerda, además de hacer un llamamiento a los vecinos: «Me cuentan, y yo no lo he vivido, que hace años en Segunda Regional el campo estaba prácticamente lleno; nos gustaría que la gente de Meicende se involucrase un poco más. Hay que llenar las gradas y que se parezca más a los equipos de la Costa da Morte». La nueva Primera Galega es, sin duda, un extraordinario punto de partida para recuperar esa relación.

Foto. Noticiero de Arteixo

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