¿Nos están poniendo a prueba? Por Iñigo Landa Larrazábal

A la vista de lo que parece la última violación, presuntamente grupal, en la playa de Plentzia-Bizkaia), percibo que el vaso ya ha desbordado y que deberíamos ir olvidando el discurso buenista cuando hablamos de una auténtica lacra . Eso de que dos «ejemplares personas» presuntamente violen, porque sí, porque nosotros lo valemos, y de todas las formas posibles a una cría va llegando a límites de tolerancia inasumibles por nuestra Sociedad y, como suele ser habitual, pueda haber sido grabado, conlleva que ya ha se llegado al hartazgo y al fin de la paciencia por parte de la población.

Es el vasco es un Pueblo solidario y acogedor, pero acogedor de buenas gentes y no de este tipo de «honorables personas». Supongo que los de SOS Racismo, otros «Ilustres de Bilbao«, y alguna que otra ministra de Podemos comenzarán a llamarme de todo pero, no creo que las soluciones que voy a aportar no fuesen aplaudidas por el 99% de nuestra Sociedad.
¿Qué hacer con esos «pobres chavales desarraigados»? Opciones hay varias: Una es, tras detenerles, juzgarles y meterles en un avión para que cumplan la condena en su país de origen (si en su país de origen quieren encarcelarles… por mí como si se los meriendan). Deportación inmediata sin el menor «pero» en el caso de que no fuesen oriundos. De ser de aquí, aplicación integra de la ley sin opción a rebaja alguna. Otra opción es la que se conoce como Fuenteovejuna. La tercera opción es que la ministra del ramo de Podemos, venga a decir a la cara a los padres de la víctima eso de que «también son nuestros niños«.  ¿Que son «nuestros niños»? Míos no. Pues nada, ahora que tiene hueco en Galapagar, que se los lleve a vivir con ella o que se los repartan con los «Oenejetas» de las banderitas en el balcón.
Porque, si esa pobre cría es mi hija, posiblemente terminaría en la cárcel de Basauri donde, por cierto, sería tratado como un Kye y no me faltaría de nada. Encima hubiese hecho un servicio a la sociedad. Lo que tengo claro es que esta «pobre gente sin recursos» (pero con su Galaxy y sus Nike), sean de donde sean. no tiene derecho ni a respirar entre nosotros. Es lo mismo que escribí cuando hace unas semanas dejaron en coma a un chaval de Lemoa (que aún está en la UCI del Hospital de Cruces) y lo que, en su día, también escribí cuando mataron a Urren en el Puente de El Arenal-Bilbao, o cuando se cargaron a dos aitites-abuelos en Otxarkoaga-Bilbao…. Creo que ya está bien.
Y ahora, como he dicho, volverán a llamarme fascista, ultra, racista, nazi, xenófobo y bla, bla, bla… Curioso porque yo me llamo «normal» y la inmensa mayoría de la población me iba a percibir como una persona normal. Hastiada, pero normal.
Que el el Ayuntamiento de Plentzia-Bizkaia convoque una junta de portavoces para consensuar un comunicado de condena por estos hechos, o que el movimiento feminista haga una convocatoria de concentración de protesta por esta presunta agresión sexual bajo el lema «No vamos a permitir ninguna agresión machista«, me parece fenomenal. Pero, seamos serios: ¿De qué valen las condenas, las convocatorias y las concentraciones? Por desgracia, de poco o nada. ¿Cuántas condenas y cuántas concentraciones llevamos? ¿Y? He perdido la cuenta. Se da por sentado que todas y todos condenamos estas salvajes actitudes así que, mucho me temo, que solo sirven para la foto.
Lo que tienen que promover todos los partidos políticos es una modificación de la legislación penal y penitenciaria, dejarse de fotos y tramitarla por la vía de urgencia (que para lo que se quiere, se hace). Además dotar de más medios a nuestras policías vascas (Ertzaintza y Udaltzaingoak-Policías Locales) para que puedan realizar su trabajo de una forma más ágil, efectiva y sin tanta norma y reglamentarismo porque, como he dicho anteriormente, la «Vía Fuenteovejuna» no es tan lejana como algunos creen.
Que sigan poniendo a la gente a prueba…

 

6 comentarios

  • CAUSTICO

    No hay nadie más ciego que el que no quiere ver. Ayer veía en la prensa una foto de un locutor afgano de TV diciendo a la población que no tenga miedo. Detrás de él cuatro talibanes con fusiles.
    Censura que algo queda.

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  • Lothar

    No sé a qué interés obedecerá que se busque silenciar el hartazgo de la sociedad contra estos hechos que cada día percibimos como más frecuentes. Decir opiniones incómodas es motivo de censura. El primero a quien le duele relatar verdades incómodas es a quien lo escribe, porque lo ideal no es tapar las verdades incómodas, sino que esas verdades incómodas no existan. Me duele mucho la censura a la que te han sometido en Deia. Creo que han cruzado la fina línea que separa el término «medio de comunicación apoyado institucionalmente» (como casi todos porque son deficitarios) por la de «propaganda institucional». El verdadero Granma vasco no es el Gara. Me temo que es el Deia, el que cuenta las maravillas del gobierno y defiende posiciones buenistas en base a no sé qué intereses. Y mientras tanto, vemos nos violan a nuestras hijas, nos ocupan y/o nos saquean nuestras casas, y nos fríen a impuestos porque hay que pagar centros de acogida mientras empresas, autónomos y trabajadores estamos en una crisis permanente de intensidad modulada (cuando no aprieta mucho pensamos que estamos fuera de ella).
    Tienes todo mi apoyo, y un seguidor en esta plataforma

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