La ministra de Defensa, Margarita Robles, ignora a los militares que luego aplaude en los desfiles

Las asociaciones profesionales de militares ASFASPRO, AUME y ATME manifiestan su gran indignación ante la actitud que la responsable del ministerio de Defensa, Margarita Robles, ha adoptado ante la reclamación de unas retribuciones dignas para los militares.

La mísera subida salarial efectuada hace un año a solo una parte de los militares resulta injustificable como respuesta a las necesidades de estos. Aquella subida demandada por las asociaciones como gesto de inicio del proceso de la actuación salarial no se puede esgrimir como fruto de un gran esfuerzo ni puede servir como contestación la no convocatoria de una reunión de la ministra solicitada por las asociaciones, verdadera mesa para el diálogo social. Hacer oídos sordos a representantes del personal mientras se debaten borradores de los presupuestos generales del Estado, resulta un menosprecio a los militares que como trabajadores tienen todo el derecho a la participación y a ser escuchados en sus justas reivindicaciones. Esto dice mucho de la poca calidad democrática existente en el Ministerio de Defensa.

Los militares recientemente han salido a la calle a manifestar su pésima situación retributiva reclamando diálogo para avanzar en las mejoras retributivas que no son otras que las necesarias para dignificar el trabajo que realizan. Con esta actitud ministerial de mirar para otro lado, las asociaciones profesionales se plantean nuevas actuaciones pues la injusticia salarial que padecen no puede mantenerse por posiciones de fuerza amparadas en la falta de derechos del colectivo militar.

Las tres asociaciones convocantes de la reciente manifestación (ASFASPRO, AUME y ATME) se reservan nuevas acciones, huérfanas del diálogo social y de la atención que merecen por parte de un ministerio que no hace más que enaltecer al personal militar pero que ni le escucha ni le retribuye como en justicia merecen. Más bien utiliza a los militares como carne de cañón gratuita y barata, muy mal pagada, para solucionar una tras otra todas las crisis que últimamente se vienen sucediendo (pandemia, fronteras, incendios, nevada y, por si faltaba poco, el volcán de La Palma). Un personal al que debe la popularidad en las encuestas, pero al que se niega a retribuir como merece.

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