Las exportaciones de la provincia de A Coruña crecen una media anual del 2,6 % en la última década

El Informe de Coyuntura Económica está editado por el Club Financiero de Santiago y cuenta con la colaboración de la Deputación da Coruña. Los datos del mercado de trabajo constatan los efectos de la pandemia. En 2020, el paro aumentó en todas las comarcas coruñesas

El Informe de Coyuntura Económica (ICE), presentado por el Club Financiero de Santiago con la colaboración de la Deputación da Coruña, realiza una radiografía completa de la realidad económica de la provincia coruñesa, tanto a nivel comarcal como municipal.

El ICE ha sido presentado esta mañana en un acto que ha contado con la participación de Valentín González Formoso, presidente de la Deputación da Coruña, y Roberto Pereira Costa, presidente del Club Financiero de Santiago. El informe ha sido elaborado por un equipo investigador compuesto por cinco expertos economistas: David Rodríguez, profesor de Análisis Económico de la UDC; Emilia Vázquez, profesora de Economía Cuantitativa de la USC; María Bastida, docente de Organización de Empresas y Comercialización de la USC; Maite Cancelo, profesora titular de Economía Aplicada de la USC; y Miguel Vázquez Taín, profesor titular de Economía Pública y Sistemas Fiscales de la USC.

El documento se estructura en cinco bloques: territorio y recursos naturales (núcleos de población, densidad, catastro…), población (movimientos migratorios, condiciones de vida…), mercado de trabajo (paro, contrataciones, pensiones…), estructura productiva (PIB, sectores productivos, demografía empresarial…) y sector público (haciendas locales, gastos e ingresos municipales…).

Descienden las exportaciones del sector textil

En relación al mercado exterior, las exportaciones en A Coruña pasaron de los 6.022 millones de euros en 2010 a los 7.818 millones de 2020. Esto supone una tasa de crecimiento medio anual del 2,6 %. El mayor impacto de la crisis provocada por el coronavirus sobre las ventas exteriores de la provincia hace que el peso de las ventas de Galicia haya bajado. Además, la crisis económica del 2020 hace que las exportaciones de A Coruña reduzcan su peso representando el 41, 5 % del total gallego en este último año. En 2019 representaba el 49,3 %.

El grueso del comercio exterior de A Coruña se dirige hacia países de la Unión Europea (57,9 %), destacando Francia (14,6 %), Portugal (11,8 %), Polonia (9,3 %) y Reino Unido (7,8 %). Las relaciones comerciales con el continente americano solo suponen el 5,1 % de las exportaciones actuales, siendo los destinos más importantes EEUU (2,4 %) y Brasil (0,6 %).

A Coruña presenta una elevada concentración de sus exportaciones en el sector textil, como consecuencia del peso de la multinacional Inditex. En 2019 la confección de ropa de vestir suponía el 47,3 % de las ventas al exterior de la provincia. En 2020, y como consecuencia de la crisis económica causada por la pandemia, ha disminuido hasta el 44,7 %.

Fuerte dependencia del sector servicios y bajada de la industria

El volumen del PIB gallego creció un 1,8 % en 2019, pero la crisis causada por el coronavirus provocó un descenso del 8,9 % en 2020. En lo que va de este año, las cifras todavía son negativas (-2,9 % en el primer trimestre). Se prevé que esta tendencia se traslade a todas las comarcas de la comunidad.

Los últimos datos a nivel provincial son de 2018 y muestran que el valor del PIB por habitante en la provincia de A Coruña es superior al de la media gallega, alcanzando los 24.500 euros. El peso de la provincia en el PIB es mayor al que representa en población: aporta el 41,5 % de población y el 45,5 % del PIB regional.

Los valores más altos del PIB por habitante se localizan en las comarcas de Eume con 34.000 euros por habitante, A Coruña con 30.000 y Santiago con 27.000. En el lado contrario, Muros se sitúa en la peor posición con apenas 13.000 euros por habitante.

Entre 2016 y 2018 el sector industrial ganó un punto en el Valor Añadido Bruto (VAB) de Galicia, recuperándose así del descenso producido entre 2014 y 2016. En 2019 se observó una bajada del 1,4 % en la comunidad gallega, mientras en el conjunto de España se incrementaba un 1,7 %. En 2020 estos índices fueron del -8,6 % y -9,6 %, respectivamente. Los primeros datos de 2021 se presentan esperanzadores, con un crecimiento de VAB industrial en Galicia del 1,2 %, similar al de España.

En la provincia de A Coruña el sector servicios supera el 70 % del VAB total. La industria supone el 17,3 %, la construcción el 7,4 % y el sector primario el 4 %. En cuanto al sector industrial por comarcas, en A Coruña destaca la metalurgia (27,8 %), el resto de la industria (24,5 %) y la industria agroalimentaria (23,6 %). En Santiago prima la rama de la madera, papel y muebles que, con un 25,8 %, representa un mayor peso en su industria, seguida de la metalurgia (21,6 %). En Ferrol y en Eume despunta la rama de la energía que supone el 31,4 % y el 86,3 % del VAB industrial, respectivamente. En Barbanza sobresale la industria agroalimentaria que supone más del 80 % del total industrial de la comarca.

Menos mujeres en el mercado de trabajo

En 2020, la población parada registra un incremento de 8.000 personas. Así, Galicia acumula un total de 146.700 personas paradas, de las que un 52,6 % son mujeres. Este aumento supone interrumpir la senda decreciente iniciada en 2010, aunque las circunstancias excepcionales derivadas de la pandemia sugieren que será una situación pasajera.

También disminuye el número de personas en situación de actividad y se pierden 20.200 trabajadores. Con estos datos se confirman dos tendencias previamente detectadas: la disminución paulatina de la población activa en Galicia y su concentración en las provincias de A Coruña y Pontevedra. Esto también se traslada a la población ocupada, que disminuye en 21.000 personas durante el 2020.

Estos dos índices afectan más a las mujeres que representan el 77 % de la caída de la población activa en Galicia y el 76 % de la disminución de la población ocupada.

El análisis general de la evolución de los grupos poblaciones revela una caída importante de la población activa y ocupada, así como un incremento de la población parada. Estas variaciones son más notables en las provincias atlánticas y afectan con mayor intensidad a las mujeres.

Con estos datos, se constatan los efectos provocados por la pandemia de la covid-19: en 2020 el paro aumentó en todas las comarcas de la provincia coruñesa.

Crece el número de pisos turísticos

Durante el 2020 y principios de 2021, el turismo ha sido uno de los sectores más afectados por la pandemia. El bienio 2021-2022 se presenta como una oportunidad para recuperar la economía de este sector con la promoción del Xacobeo 2021-2022.
En 2021, Galicia oferta 212.573 plazas en establecimientos turísticos, un 17,7 % más que en 2019. Este crecimiento de la oferta turística está motivado por el Año Santo. La oferta en la provincia de A Coruña es de 78.034 plazas, lo que supone el 36,7 % del total gallego. Las plazas en viviendas de uso turística representan el 30 % de la oferta total con 23.560 plazas.

A Coruña y Santiago son las únicas comarcas que ganan población

La densidad de población de la provincia coruñesa es considerablemente superior al promedio de Galicia, 141,3 hab/km2 frente a los 91,4 hab/km2. La comarca de A Coruña sobresale porque se sitúa en 859 hab/km2. Esta cifra cuadriplica la densidad de las siguientes zonas más habitadas: Barbanza (266), Santiago (248) y Ferrol (244). Por el contrario, las comarcas de Ortegal, Arzúa, Terras de Melide y Xallas se quedan por debajo de los 40 habitantes por kilómetro cuadrado.

Además, la dinámica de presión poblacional se ha modificado en los últimos años concentrándose en las comarcas de Santiago y A Coruña. En 2020, son las únicas donde se ha incrementado la densidad de población.

La provincia de A Coruña concentra al 41,5 % de la población gallega. Por comarcas, A Coruña acumula el mayor porcentaje de población (36,3 %), seguida de Santiago (15,1 %) y Ferrol (13,5 %).

El equipo investigador del Informe de Coyuntura Económica apuesta por identificar las nuevas tendencias de la sociedad para poder diseñar planes de atracción y redistribución de la población. Una de las preocupaciones de la ciudadanía es mejorar su calidad de vida. En este sentido, las modalidades de teletrabajo favorecen la redistribución de la población más allá de los núcleos urbanos.

En cuanto al saldo vegetativo, entre los años 2010 – 2018 se observa una pérdida de población tanto en Galicia como en la provincia coruñesa. Esta tendencia empezó a cambiar en 2019 cuando se observó un ligero crecimiento poblacional en la provincia del 0,02 % y siguió en 2020 con un aumento del 0,20 %. Con todo esto, Galicia perdió 95.834 habitantes entre 2010 y 2020, siendo el 25,7 % de la provincia.

En cuanto a la evolución y estructura de la población por edades, los datos del ICE evidencian el progresivo envejecimiento de la misma: un 13 % es menor de 16 años, el 62 % tiene entre 16 y 64 años y el 25 % es mayor de 64. En lo referente al saldo vegetativo todas las comarcas presentan saldos vegetativos negativos.

Betanzos es la comarca con mayor deuda por habitante

Sobre el gasto público de los municipios se constata una fuerte contracción de los recursos administrados por las haciendas locales hasta el año 2012 y una ligera recuperación en los últimos años.

Los ayuntamientos han intentado paliar la caída de sus ingresos, derivada de la crisis económica y de las medidas de consolidación presupuestaria, recurriendo al Impuesto sobre Bienes Inmuebles. Esto es así especialmente en el caso de los más urbanos, como A Coruña y Santiago, los cuales presentan ingresos en términos por habitante que superan con creces la media provincial y gallega

Por lo que respecta al endeudamiento municipal destaca, con carácter general, su importante reducción entre los años 2010 y 2017. Si bien, se evidencian fuertes diferencias entre municipios, sobresale la comarca de Betanzos con 371 euros por habitante, Barbanza (143), Orden (130) y A Coruña (123). En el lado opuesto y sin deuda pública se encuentran las comarcas de Arzúa, Fisterra, Ortegal y Xallas.

Las limitaciones impuestas normativamente para garantizar la estabilidad presupuestaria han impedido que la administración local haya podido actuar como motor para contrarrestar los efectos de la crisis e incluso han contribuido a agravarla con la subida de los impuestos municipales.

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