María Belén Vázquez Gómez. El altavoz imprescindible de un sufrimiento silencioso

La ourensana María Belén Vázquez Gómez será premiada el próximo día 21 con el XXVIII Premio de Psicología Rafael Burgaleta por su investigación sobre la depresión en el embarazo

El 10 de octubre se celebra a nivel mundial el Día de la Salud Mental, todo un paso al frente para derribar tabúes, como en todos los ‘Día de’, de realidades que hacen sufrir en silencio a quienes se saben parte de un problema, intencionadamente o no, que la sociedad ignora. En ese mundo que vivía de espaldas al sufrimiento silencioso es especialmente cruel el rol de muchas mujeres que, según los dictados de ‘lo que debe ser’, debe poner una sonrisa cruel y obligada. Es la idealización de un momento que puede ser tan maravilloso como duro. Sobre ese largo camino ha versado gran parte de la investigación de María Belén Vázquez Gómez (Ourense, 1981), será premiada el próximo día 21 con el XXVIII Premio de Psicología Rafael Burgaleta por su trabajo ‘Depresión en el embarazo y perfil de riesgo: ¿es solo depresión?’. La investigación, realizada junto a la doctora en psicología y profesora de la Universidade de Santiago de Compostela María del Carmen Míguez Varela, es fruto de un trabajo de seis años con mujeres de la provincia de Ourense y parte de una tesis doctoral presentada hace un año. «Es sobre todo un reconocimiento a muchos años de investigación y sacrificio; resulta una satisfacción poder sacar a la luz datos que se obtuvieron en toda Galicia, poner sobre la mesa un problema que existe», afirma Belén, que acumula ya cuatro premios por este estudio.

Pasando directamente del título a la conclusión, el spoiler es fácil de intuir: el problema no solamente existe, sino que requiere de una importante labor que empieza por la asunción del mismo. «Se presenta con muchísima frecuencia una triada de depresión, ansiedad y estrés, por lo que tratamos de analizar qué factores influyen, desde los sociodemográficos a los psicológicos», comenta.

Resulta fundamental para acercarse al problema quitarse una idea de la cabeza: la depresión post parto no quiere decir que la mujer no quiera ser madre. De hecho, en ocasiones es más bien todo lo contrario. «Incluso las mujeres que se someten a tratamientos de reproducción son propensas a sufrirla; es un factor de riesgo que resulta contradictorio», explica. «También es cierto que los embarazos no deseados son un factor de riesgo, pero se juntan con otros factores como la falta de pareja estable, las dificultades económicas…», añade. Y es ahí donde la sociedad debe arrasar otro de los estigmas pretéritos respecto al rígido ‘lo que debe ser’ una familia ‘en qué condiciones se debe criar’ a un niño. «Es importante quitar ese estigma de antes de las madres solteras: es más contraproducente una pareja conflictiva que estar sola», advierte.

El estudio científico de Belén ha ido de la mano del día a día a pie de campo, y de una sensibilidad doble: en el aspecto personal, como madre, y en el profesional, dada su experiencia como matrona en el hospital de Verín. Allí, ha vivido de primera mano confesiones en voz baja que necesitan, de una vez por todas, un altavoz que ayude a aliviar el sufrimiento. «Afortunadamente, en Verín tenemos la suerte de un trato personalizado, y pronto nos damos cuenta y detectamos casos. Digamos que nos los suelen verbalizar más fácilmente: o los detectamos nosotras o es la familia que nos llama», dice.

En pleno Día Mundial de la Salud Mental, y después de que el ejecutivo anunciase una importante partida al respecto en la Seguridad Social, Belén tiene claro hacia dónde deben dirigirse los primeros pasos. «Debe incluirse un cribado de la depresión en el embarazo», subraya. «El principal problema que nos encontramos es que la mayoría de casos no se diagnostica; en el embarazo, la parte psicológica no se tiene en cuenta», prosigue.

Sin embargo, como en todas las labores de concienciación, el primer paso debe darlo una sociedad habituada a dar pasos al frente, aunque no siempre con el mismo éxito a la hora de deshacerse de mochilas impropias de la evolución del ser humano. «La paternidad está muy idealizada: se supone que tienes que estar feliz, y las mujeres no lo suelen estar; aún encima, tienes que ser madre y seguir con la vida de antes. Se nos ponen una serie de metas inalcanzables», finaliza.

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