Acampa condena las brutales agresiones físicas y sexuales infringidas por la policía marroquí este fin de semana a la activista saharaui Sultana Jaya y su familia

La última de las acciones de acoso que ha sufrido Jaya tuvo lugar en la madrugada del pasado domingo, 5 de diciembre, en el domicilio familiar de la activista, en la ciudad saharaui de Boujador.  Agentes policiales asaltaron la vivienda por la fuerza y una vez dentro sometieron a todo tipo de vejaciones, golpes, torturas, violaciones y ultrajes tanto a Sultana como a su hermana y a su madre. El ataque fue de una brutalidad extrema e incluyó desde la administración de líquidos químicos por boca y nariz e incluso intravenosos para reducir la resitencia de las tres mujeres, hasta agresiones sexuales con las manos tanto vaginales como anales, acompañadas de golpes brutales en los pechos y el resto del cuerpo. Otras activistas saharauis como Aminatou Haidar también sufrieron agresiones por parte de soldados marroquís cuando protestaban en el Aaiun por el ataque a Sultana Jaya 

La Red Acampa por Paz y el Derecho a Refugio condena enérgicamente el brutal ataque sufrido este pasado domingo, 5 de diciembre, por la activista saharaui Sultana Jaya y su familia, en la vivienda que habitan en la ciudad de Boujador, en los territorios ocupados por Marruecos del Sáhara Occidental. Agentes de la policía marroquí irrumpieron de madrugada en la casa y sometieron tanto a la defensora de los Derechos Humanos, víctima de acoso y violencia sistemática, como a su hermana y a su anciana madre a todo tipo de ataques químicos, vejaciones, agresiones físicas y agresiones sexuales. Este último ataque ha alcanzado un grado de crueldad máximo. Los atacantes administraron a las tres mujeres sustancias químicas que les obligaron a inhalar, también por vía intravenosa en el caso de Jaya, para reducir su resistencia. A partir de ahí la brutalidad fue en aumento hasta dejar a las víctimas gravemente afectadas.

Desde Acampa por la Paz se reclama al Gobierno español, especialmente, y también a la comunidad internacional, que condene abiertamente y sin paliativos este terrible ataque a la activista y a otras defensoras de la causa del pueblo saharaui. No es de recibo que las autoridades de nuestro país permanezcan impasibles ante estas flagrantes violaciones de los Derechos Humanos y la violencia diaria y cotidiana en la antigua colonia española, ocupada ilegalmente por Marruecos desde hace más de 40 años.

La crueldad de este último ataque contra la valiente Sultana Jaya pone de relieve la impunidad con la que actúa el Reino alauíta. El silencio de España es una forma de complicidad con Marruecos en esta represión y todo apunta a que obedece a intereses económicos de las grandes empresas españolas y geoestratégicos entre los que está el control de la inmigración. La narración del ataque del pasado domingo en el domicilio familiar de la activista es espeluznante. Los agentes entraron violentamente y comenzaron por administrar desconocidas sustancias químicas que paralizaron a las tres mujeres. A partir de ahí, fue todo un rosario de torturas. Empezaron golpeándolas en todo el cuerpo, incluso a la mujer de más edad, madre de Sultana Jaya, y posteriormente agredieron sexualmente con los dedos tanto vaginal como analmente a Sultana y a su hermana, a la par que le propinaban fuertes golpes en los senos.

La violencia no terminó ahí. Militares marroquís también agredieron a un grupo de mujeres, entre las que se encontraba la también activista Aminatou Haidar, candidata en varias ocasiones al Premio Nobel, mientras protestaban con banderas saharauis en El Aaiun ocupado, el día que se produjo la agresión a Sultana Jaya y su familia. Este ha sido el último, pero no el único. Son incontables los ataques violentos y las agresiones sexuales que lleva sufriendo durante los últimos años esta defensora saharaui de los Derechos Humanos.

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