DESDE LOS CANTONES. El pifostio llega al Ayuntamiento de La Coruña. Por Celso Ferreiro Cobas

No hay dinero, sus socios “mareantes” incumplen apoyar varios proyectos y los presupuestos sin aprobar.

———–

Es difícil encontrar un político socialista que se exprese en términos epicédicos sobre cualquier iniciativa de algún adversario cuando le ponen ante los focos. El alcalde de Vigo, pese al recibo de la luz, llegó a utilizar el inglés, aspirando las haches como un reactor para elogiar la gigantesca y deslumbrante iluminación viguesa durante la Navidad. En nuestra ciudad, cada año por estas fechas, disfrutamos de la luz, que se refleja en el Atlántico. Se observa la dificultad de los políticos/as en manejar la comunicación y se inclinan más por la heurística. Pío Cabanillas consideraba una temeridad expresarse con claridad porque conocía el funambulismo del poder. Doña Inés Rey, tan proclive a los focos y pregonar con anticipación sus programas, no reparó todavía en esa luz (1), tan nuestra, de esos amaneceres guardados para no olvidar o de esas noches, de cara a la bahía, cuando la luz solar reverbera por la Avenida de la Marina. El cristal, de las grandes masas cuadriculadas, de sus galerías, viene a ser el elemento decorativo que subraya la avanzada estética de la habitual construcción coruñesa. Álvaro Cunqueiro lo recordaba con obstinación, fue un amante de nuestra luz. Solía decir “Vengo a La Coruña a disfrutar de su luz” una luz que se refracta, y nos deja ver, como descansa en la bahía, mientras los coruñeses seguimos navegando a diario por todos los mares de nuestra imaginación. La luz como la vida misma, no se va, se está yendo.

(1) Este fenómeno atmosférico se debe a que hay nubes altas y cristales de hielo por lo que la luz solar se refracta y deja ver estos colores incomparables.

Foto. Zenit hoteles

PIFOSTIOS EN EL AYUNTAMIENTO

Estrenamos en el epígrafe una palabreja (“Pifostios”), acabada de ser admitida en el diccionario de la RAE, para recordarle al ayuntamiento coruñés utilizar el fenómeno lumínico, que todos los años se repite en La Coruña. Además solicitarle que logre de la Unesco la necesidad de conservar el perímetro de nuestra bahía, como Patrimonio de la Humanidad, dado que la Xunta, en el capítulo turístico, nos tiene olvidados, y el Concejal coruñés responsable está ausente. Recientemente el Sr. Feijóo al referirse al AVE «que de momento llega solo como es de recibo hasta Ourense». Para el Conselleiro de la Xunta aludido que, todavía estará buscando a Carmiña Burana, o “Galicia es mucho” o también: “Al norte de Portugal hay, en el noreste de España, un pequeño país…”

En nuestro municipio ha vuelto a ponerse en movimiento la “máquina de impedir”, la misma que trató de “municipalizar” o sea rescatar los terrenos que hoy ocupan La Solana y el Hotel Finisterre. No pudo ser. La alcaldesa necesitó de La Marea para acceder al “trono” de María Pita y suscribió un pacto sinalagmático que al pasó de los días, condiciona cualquier problema, de carácter local o limita la acción de la Alcaldía. Por ejemplo, la Intermodal debiera haber sido construida hace una decena. Los trabajos, ni han comenzado. No ha ocurrido lo mismo con las de Santiago y Vigo. Para el Chuac, el Ayuntamiento aprobó 22, 2 millones de euros, pero no hay dinero, ni se aprobaron los presupuestos municipales para la “fachada marítima”. la Xunta les cedió parte de su solar para que La Coruña contase con la mayoría, un setenta y cinco por ciento, de la venta de los muelles de Baterías y de Calvo Sotelo y aliviar la deuda de la Autoridad Portuaria en la construcción de Punta Langosteira. No pudo ser porque se opone La Marea. En el pifostio municipal incluimos al Mercado de Santa Lucía y el Centro Asistencial, un ejemplo de lo que no debe ser la política municipal. Desconocemos si por amnesia, falta de oficio o de liderazgo, (para el observador cotidiano) los “socios” de Doña Inés han perdió el sentido de la medida y el sello del paisaje que respiran. Ganivet decía que “el sentido de país es, la patria, es la cantidad de medio que, de pequeños hemos asimilado”, más claro les falta patriotismo. En la memoria añoramos la tipicidad ennoblecida de aquellos políticos cuya actuación en defensa de La Coruña la ofrecían con altura de miras y sus propuestas se entendían tal cual las expresaban, fieles al estilo de nuestra lengua, tan lejana de la dialéctica actual propia, en ocasiones, de almas en pena de la noche política.

OTROSIDIGO

Cuando ustedes vean en la televisión intervenir a políticos habituales, prueben a suprimir el sonido y lo contemplarán en su desnudez, el equipaje de sus sinceridad. Por algo se die que “la cara es el espejo el alma.

ANÉCDOTA

Acaban de cumplirse veinte años de la muerte de nuestro Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela. La efemérides nos trae a la memoria el recuerdo de una exposición del pintor Sotomayor en el Centro Gallego de Buenos Aires, hace más de medio siglo. Entre las obras puestas llamó la atención “Dama compostelana”, retrato de la madre de Cela. El inmortal escritor trató de adquirirla en los años noventa, durante mi actividad en el Servicio Exterior en Buenos Aires, el cuadro había sigo adquirido por la familia Lagorio, uno de cuyos miembros, Aturo, había sido Cónsul General de la Argentina en La Coruña. Me entrevisté con sus hijos en Buenos Aires, dos de ellos diplomáticos, pero no tuve éxito por circunstancias insolubles, relativas a la propia familia Lagorio. En uno de mis viajes a Madrid concerté una entrevista con D. Camilo en el Hotel Miguel Ángel para darle cuenta de la gestión. Cuando nos entrevistamos, un grupo de señoras, al advertir la presencia del Premio Nobel, acudieron alborozadas  a saludarlo. Cumplida la cortesía, Don Camilo las despachó: “Perdónenme señoras, pero tengo que ir a mear”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.