Los contenedores de Humana en Galicia recuperaron 1.451 toneladas de textil usado en 2021

La recogida selectiva del residuo textil aumenta el 3%. Sin embargo, el sector continúa con un gran problema: apenas se recoge un 10% de la ropa de que nos deshacemos los ciudadanos

Enero de 2022. La recogida selectiva de residuo textil por parte de Humana Fundación Pueblo para Pueblo ha aumentado un 3% en Galicia en 2021. Así se desprende del balance realizado por la entidad, que el año pasado recuperó más de 1.400 toneladas de textil usado para darles una segunda vida con un beneficio ambiental y social. La reutilización del textil es clave para la economía circular y la creación de empleo verde, por ello esta organización apuesta desde hace 35 años por dar una segunda vida a las prendas que no se utilizan.

La entidad sin fin de lucro recuperó 1.451 toneladas el año pasado por 1.406 del ejercicio anterior, lo que se traduce en un incremento del 3,2%. El residuo textil (ropa, calzado, complementos y textil de hogar) se deposita en los contenedores situados en la vía pública, gracias a acuerdos con concellos, entidades y empresas privadas.

Las toneladas recuperadas equivalen a 5,8 millones de prendas que son clasificadas en las plantas de preparación para la reutilización que Humana tiene en Leganés (Madrid) y l’Ametlla del Vallès (Barcelona). La mayor parte tendrá una segunda vida: el 50% se puede reutilizar y más del 35%, reciclar.

“Estamos satisfechos del incremento y sobre todo muy agradecidos por las donaciones de los ciudadanos. Sin embargo, el sector tiene un problema y es que todavía se recupera poco residuo textil”, afirman desde la delegación de Humana en Galicia.

El 40% de la ropa que tenemos en los armarios no se utiliza en todo un año y se calcula que cada ciudadano desecha entre 20 y 30 kg de textil anualmente. Según los informes más recientes, en España se genera anualmente más de un millón de toneladas de residuos textiles, pero se recogen 110.000 toneladas. “Apenas representa algo más de un 10% de lo que generamos en nuestros hogares; el resto se tira en otras fracciones y acaba finalmente en un vertedero. Son cifras alarmantes, aún más cuando la recogida selectiva tiene un enorme potencial, dado que el 50% del residuo textil se puede reutilizar y más del 35%, reciclar”, asegura la entidad e insiste: “Es importante que se deposite en un contenedor de ropa; resulta obvio, pero casi el 90% del residuo textil no acaba en el punto de recogida adecuado”.

La reutilización del textil usado contribuye a la reducción de las emisiones de CO2: por cada kg de ropa recuperada (y no conducida a un centro de tratamiento de residuos para su incineración o disposición final) se evita la emisión de 6,1 kg de CO2, según un estudio de la Federación Humana People to People. Las 1.451 toneladas recuperadas el año pasado en la comunidad han evitado la emisión de 8.852 toneladas de CO2 a la atmósfera.

Por otro lado, los recursos obtenidos con la gestión del residuo textil permiten la creación de empleos verdes (Humana genera un empleo indefinido por cada 30 toneladas de textil recogido) y financian programas de desarrollo en los países del Sur de la mano de contrapartes o socios locales.

Los retos del sector a corto y medio plazo

El sector de la gestión del residuo textil tiene ante sí un escenario de crecimiento potencial, teniendo en cuenta estos factores:

  • La nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados establece objetivos ambiciosos a las entidades locales en relación a la prevención, recogida, preparación para la reutilización, reciclado y valorización de residuos. Entre otras acciones, determina que todos los municipios deberán establecer una recogida separada para el residuo textil antes de 2025 (hoy en día no están obligados a ello), lo que impulsará la recuperación.

 

  • Esta nueva norma prohíbe la destrucción de excedentes no vendidos de productos textiles. Estos excedentes deberán destinarse primero a canales de reutilización, como la donación, y “cuando esto no sea posible, a la preparación para la reutilización”.

 

  • En un plazo máximo de tres años desde la entrada en vigor de la Ley de Residuos deberán desarrollarse iniciativas que derivarán en uno o varios sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP). Aquellos que pongan los productos textiles en el mercado deberán, dentro de tres años, asumir los costes y la gestión de residuos que genera su producto, como ya existe para otras fracciones.

 

  • Mejorar la ratio de recogida selectiva, que actualmente apenas supera el 10% del residuo generado, pasa inevitablemente por incrementar el número de contenedores en la vía pública (la proporción actual es de un contenedor de textil por cada 4.700 habitantes y la idónea es de uno por cada 1.000 o 1.500) y por otras medidas que lo complementen principalmente en las grandes ciudades como soluciones puerta a puerta, bajo demanda o la recogida en determinados locales comerciales.

 

  • Es ideal convertir el residuo post-consumo que no puede ser reutilizado en fibras textiles o hilatura reciclada con la que producir parte de nuevos tejidos. Pero es un proceso costoso: la tecnología existe, pero el coste de obtener estas fibras recicladas aún no es competitivo.

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