La pandemia ha incrementado el número de niños soldado

Este sábado, que se celebra el Día Internacional contra el Uso de Niños Soldado, Save the Children avisa de que la pobreza y la imposibilidad de asistir a la escuela son algunas de las razones por las que los niños y niñas son más vulnerables al reclutamiento por parte de grupos y fuerzas armadas

Uno de cada seis niños y niñas en el mundo –aproximadamente 452 millones- vivía en zonas en conflicto armado en 2020, un 5% más que en 2019, según el último informe No a la Guerra contra la Infancia de Save the Children que se centra en el reclutamiento y uso de niños por parte de grupos y fuerzas armadas. «A pesar de lo que se puede pensar, la pandemia del coronavirus ha aumentado el número de niños reclutados y convertidos en niños soldado», explica Andrés Conde, director de Save the Children.

El estudio alerta de que 337 millones de niños y niñas viven cerca de grupos armados y fuerzas gubernamentales que reclutan a niños y niñas, lo que supone triplicar la cifra de hace tres décadas (99 millones en 1990). El número de países en los que se recluta a los niños y niñas −y en los que vive más de la mitad de los niños y niñas del mundo- también aumentó a 39, el más alto en 30 años. En el 2020, la ONU verificaron casi 8.600 casos de reclutamiento y utilización de niños —aproximadamente 25 al día—, lo que supone un aumento del 10% respecto al año anterior.

No a la Guerra contra la Infancia pone el foco en los países más peligrosos para la infancia -Afganistán, Siria, Yemen, Somalia y República Democrática del Congo- y en el preocupante aumento del número de niños y niñas que viven en zonas de conflicto de alta intensidad (porque produjeron más de 1.000 víctimas anuales), pasando de 162 millones de niños y niñas en 2019 a 193 millones en 2020.

Aunque las niñas solo constituyeron el 15% de los casos de reclutamiento denunciados, a menudo son elegidas para actuar como espías, colocar minas y artefactos explosivos improvisados o actuar como terroristas suicidas porque es menos probable que llamen la atención. «Su vulnerabilidad, su situación socioeconómica y su género también las hace susceptibles de sufrir abusos generalizados, incluido la explotación sexual», dice Conde.

Las escuelas, un espacio seguro cerrado por la Covid-19

La pobreza y la imposibilidad de asistir a la escuela −factores que no han hecho más que empeorar con la pandemia− son algunas de las razones por las que los niños y niñas son más vulnerables al reclutamiento por parte de grupos y fuerzas armadas, donde sus funciones pueden ir desde la lucha en el frente hasta la vigilancia de los puestos de control o labores de apoyo. «Hemos identificado una fuerte conexión entre los esfuerzos por permitir que los niños y las niñas continúen su educación en tiempos de crisis y la reducción de las violaciones graves de los derechos de la infancia en conflicto. La falta de escolarización hace que los niños y las niñas corran más peligro de ser reclutados», indica Conde.

La investigación de Save the Children advierte que la mayoría de los niños reclutados por grupos armados en el Sahel habían abandonado la escuela o no habían tenido acceso al sistema escolar. «Y sabemos bien que una vez que los niños están fuera de la escuela, suele ser difícil para ellos encontrar el camino de vuelta». El director añade que «no nos podemos olvidar de la necesidad de incrementar la financiación para fortalecer los sistemas educativos y de protección de la infancia en las zonas afectadas por el conflicto».

España, país necesario para terminar con el reclutamiento de niños y niñas

Save the Children pide a las autoridades españolas apoyar el establecimiento de mecanismos internacionales para juzgar a los responsables del reclutamiento y la utilización ilícita de niños y niñas en conflictos armados. En esta misma línea, la organización solicita regular y mejorar la transparencia de las transferencias de armas a países responsables de cometer graves violaciones de derechos en contra de los niños y niñas, incluyendo su reclutamiento y uso en las hostilidades.

«Los niños y las niñas son el futuro de estos países y por ello es fundamental protegerlos de las atrocidades de la guerra y asegurar que puedan seguir con su educación para poder reconstruir sus países en paz», concluye Conde.

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