Rallye 4×4 Cocido Gallego: ¿Te gusta la xoá?

Decía don Manuel Fraga Iribarne, buen gastrónomo donde los hubiere, presidente de la Xunta de Galicia unas cuantas veces -cinco- elegido por mayoría absoluta por sus paisanos gallegos, natural de Villalba, Lugo, Galicia, España, que «el plato más completo del mundo es nuestro cocido gallego», y fundamentaba su gran afirmación contundente en que es el único en el mundo que contiene de ingredientes verduras, hortalizas, carne de ternera, de cerdo, de corral, legumbres y pasta (sopa del Cocido). Y no le faltaba razón.

Viaje 4X4 a Lugo.

Pues a Lugo nos dirigimos en convoy de todoterrenos, desde Bahamonde a Friol, a comer el primer cocido gallego del año, que nos metimos entre pecho y espalda en el restaurante «Orixes» de San Julián, Friol, los componentes del Rallye 4×4 coordinado por Greloland, con Carlos, Quique y Tonecho Amor (5 veces participante en el rallye París Dakar) en sendos todoterrenos.

Restaurante Orixes. Al frente de Orixes se encuentra la joven pareja formada por el grandullón José Ramón López Dobarrio, excelente y dispuesto proveedor de viandas, junto con la eficaz Mónica Combo. Ambos regentan el restaurante desde hace 7 años, en cuyo tiempo duplicaron las instalaciones.

Menús del día. «Tenemos un menú diario de once euros, abundante y sabroso, con vino cosechero. Los fines de semana llenamos con familias con chiquillos. Este lugar es sanísimo y tenemos césped alrededor para un campo de fútbol. Sacamos mucho rape a la brasa, gusta nuestra carne de vaca, de ternera, a la brasa, en chuletón, etc. Hay ensaladas, entrantes de croquetas de jamón o marisco, pulpo, queso de Friol con anchoas, bogavante, gambas, langostinos. Vieiras, zamburiñas, de rechupete nuestro arroz caldoso de marisco, o el arroz con lubrigante a 18 euros, bacalao a la gallega muy solicitado, merluza de varias preparaciones y nuestro famoso rape. De carnes el chuletón de vaca a la piedra de 1 kg a 29 euros, o de ternera a 15 euros, churrasco de cerdo o ternera, o mixto con su chorizo criollo, entrecot y solomillo.

La variedad de postres caseros es extensa. Hoy te voy a poner, Carlos, filloas de Carnaval con nata y sirope de chocolate». Y así fue. Cocido gallego. Unas bandejas de cocido gallego hicieron presencia en nuestras mesas, seguidas de las filloas, cafés de pota con aguardientes de Friol.

Materia prima. «Apenas compramos nada afuera, porque todos los productos e ingredientes son de matanza, corrales y leiras de Friol», asevera José Ramón. Quizá por las prisas de la marcha de los todoterrenos echamos en falta la sopa del Cocido, la costilla de cerdo y la carne fresca. Pero abundante fue de sobra. Incluso Tonecho Amor y yo repetimos ración de suaves y finos grelos grelos, tan sanos y sabrosos.

Se encendieron todos nuestros sentidos gastronómicos organolépticos en Friol. Incluso, el bonachón de Dobarrio nos obsequió a unos wiskis, que le agradecimos. Tengo que destacar que le añadió al cocido una androlla muy suave, y también el famoso Hueso de Xoá, o sea, el espinazo que tanto sabor da, y viene siendo al cocido gallego elemento imprescindible, como lo es el unto al caldo gallego.

Torre de Xiá

Todos fartucos y con la andorga llena nos desplazamos dando tumbos en los 4×4 por líneas de cortafuegos del monte, bajo la plaga de las aspas de los aerogeneradores que son el afeamiento mayor de esta zona verde, brillante, acuosa, bucólica, natural en donde habitan aves, mamíferos reptiles (encontramos tritones en los cauces de los ríos) conviviendo en armonía los corzos, jabalíes, lobos, búteos, preciosas vacas de la raza rubia gallega que rumian felices antes de que las vengan a recoger y ordeñar. Rodamos entre fangales, lameiras, ríos, penedos, tojales, carballeiras y prados, entre árboles centenarios y las citadas vacas creadas del cruce de razas en la Granja Agropecuaria de Monelos en el Siglo XX, lo resalto porque no es una raza de vacas milenaria, como el vulgo cree. Y llegamos a la imponente torre militar de Xiá, en el río Narla, el de los tritones, truchas, petirrojos, etc.

Se trata de una fortaleza de origen desconocido, tal vez hecha sobre un antiguo milenario castro, deduzco por el topónimo de Castrodelas, torre reconstruida en el siglo XVI por Vasco de Seijas. La torre quedó en ruinas. En 1939, nada más ganar la guerra, las autoridades «nacionales» se hicieron con ella y la reconstruyeron y fue adquirida por la Diputación Provincial de Lugo que, en 1983, la convierte en Museo, del que destacan sus secciones de Etnografía (aperos de labranza, utensilios para la preparación de la lana y el lino, cerámica popular e industrial, objetos relacionados con la equitación, etc.) y estupendas piezas de Armería (armas blancas, puñales sables y de fuego pistolas, fusiles y cañones de artillería medieval de diferentes épocas).

Llama especialmente la atención su singular cocina (con horno de granito y lareira) y el comedor (con chimenea renacentista y parladoiros en las ventanas), además de una capilla del siglo XVIII. Los dormitorios de los que la habitaron en tantos siglos permanecen intactos por el respeto del pueblo al lugar. Los primeros documentos que hacen referencia a la fortaleza se remontan al siglo XIV, citado en el año 1350. Se construyó sobre un castro o ara, probablemente, en ese estupendo lugar, y fue agrandándose. Se conoce que sufrió el ataque de los Irmandiños, ya que se tiene constancia que Vasco de Seijas ordenó realizar trabajos para su reconstrucción.
En el siglo XVIII cambió de propietarios, pasando a manos de la familia Campomanes, que habitaron y reformaron la fortaleza, y a finales del siglo XIX fue vendida nuevamente a la familia Novo. Estos propietarios la vendieron de nuevo a una persona que pretendía derruirla para reutilizar la piedra. Menos mal que tras la guerra, como ya escribí, en 1939 el Gobernador Civil franquista se fijó en tamaño monumento y la rehabilitaron. La Torre de Narla la subí a pinrel, llegué a las almenas con la lengua de fuera, pero me he maravillado por el contenido y por las vistas inmensas de alrededor. Ariadna es la amable azafata que ha substituido recientemente -por jubilación- a su compañera, que vive enfrente de la torre junto a su marido, también empleado de aquélla famosa Diputación presidida por el señor feudal del siglo XX Cacharro Pardo, que tuvo la gentileza de emplearlos ahí al tiempo que ya restauró definitivamente la fortaleza militar convirtiéndola en el museo actual. Admirando los mil tonos del atardecer dorados, naranjas, marrones, cálidos y brillantes, bajando del monte de los lobos y jabalíes al Camino de Santiago que pasa por Mellid, ya en La Coruña, en convoy, a bordo de nuestros bólidos de acero 4×4, que en tiempos del señor de Narla eran recuas de semovientes.

Delicioso Rallye 4×4 del Cocido Gallego. Ya estoy afilando los dientes para el próximo del día 19 de Febrero con todas estas buenas amistades pilotos a prueba de todo terreno, nunca mejor dicho.

 

Un comentario

  • José M de Castro

    Un excelente artículo de una tierra bien querida por mi, puesto que mi madre es de la vecina tierra de la Ulloa. El cocido es aguerrido, espiritual, agradecido y emocionante, tanto que a un viejo amigo lo he visto llorar al posar las bandejas en la mesa, para tres horas después sestear con una sonrisa de oreja a oreja.

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