Comunicado de la Plataforma Vecinal Mina Touro – O Pino NON

Seguir el argumentario de la concesionaria de la mina de Touro respecto a la contaminación y restauración de los terrenos de la antigua explotación no es sencillo. Allá por 2017, cuando presentaron el proyecto de explotación de cobre a cielo abierto, la premisa era negar toda contaminación, alegando que el proyecto de los tecnosoles de Felipe Macías de principios de los años 2000 había funcionado.

Como la realidad saltaba a la vista, y los vertidos no dejaban de sucederse, cambiaron el discurso hacia la visión de que la reapertura de la mina era la única solución para regenerar las aguas y el suelo. Porque lo más lógico es pensar que más contaminación era la solución, ¿verdad?

Afortunadamente, los informes técnicos de Augas de Galicia y Patrimonio Natural no llegaron a esa misma conclusión y, finalmente, el proyecto fue denegado por la Xunta de Galicia, con una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) negativa y una posterior resolución de la Dirección Xeral de Minas en el mismo sentido.

Actualmente, donde hay una mina de cobre también hay una mina de dinero, y Cobre San Rafael insiste en enriquecerse a toda costa, pero la realidad es que para poder intentar llevarse el cobre primero tienen que reparar los anteriores daños. Daños que ellos mismos han provocado, pues es fundamental recordar que Cobre San Rafael es la unión de dos empresas: Explotaciones Gallegas (concesionaria de la explotación desde 1993) y Atalaya Mining.

Ahora Cobre San Rafael anuncia a bombo y platillo una nueva inversión de casi dos millones de euros para abordan lo que han dado en llamar “plan integral de restauración de las aguas de la mina de Touro”, vendiéndolo a la sociedad como una apuesta por la industria sostenible y la respuesta a las demandas de la población de la zona, totalmente desvinculado, dicen, del nuevo proyecto de explotación que pretender presentar.

De este modo, por una parte, Cobre San Rafael se autodesacredita para justificar sus mentiras, dejando en entredicho su propio plan de restauración de los ríos financiado con fondos públicos hace veinte años, en el que eran socios el catedrático Felipe Macías y la administradora de Cobre San Rafael, Eva Gómez Portela. La minera ridiculiza así el proyecto de restauración de Macías, anunciando que va a arreglar en seis meses lo que los tecnosoles no consiguieron en veinte años. Pero, al mismo tiempo, no deja de lucrarse a costa de amontonar toneladas de residuos con la excusa del proyecto del catedrático.

Por otro lado, la realidad es bien distinta, ya que el proyecto de drenaje se debe al “requerimiento sobre la gestión de las aguas en la explotación” que la Dirección Xeral de minas le hiciera a Explotaciones Gallegas en 2018, en el que instaba a la empresa a presentar un proyecto de drenaje, tratamiento y control de las aguas, en el que se exigía la “Modificación del sistema de gestión de las aguas: incorporar los efluentes de Angumil (Rozas), Portapego y Felisa al hueco de Vieiro. Debe garantizarse la supresión de las salidas de agua desde la zona de Arinteiro.”

Este proyecto de drenaje definitivo, exigido a Explotaciones Gallegas para que no sigan vertiendo aguas cargadas de acidez de mina al dominio público hidráulico, ha recibido multitud de alegaciones de la población y de asociaciones, porque no resuelve el problema de las aguas. Es un lavado de cara más, que consiste en desviar los vertidos hacia un lugar donde sean menos visibles, simplemente.

Mientras que los interesados se enteraban del inicio de las obras a través de un publirreportaje de cuatro minutos en la televisión pública gallega, Augas de Galicia acostumbra a estar desaparecida en el asunto, pues no ha respondido a las alegaciones al proyecto ni comunicado la resolución del mismo.

Con todo, los acontecimientos no hacen más que darle la razón a la plataforma vecinal y a los colectivos que en los últimos años venían presentando cientos de denuncias por los problemas de drenaje ácido, de los malos olores, de los vertidos de la balsa de Bama y en los arroyos Pucheiras y Felisa,… Y, pese a que no son suficientes ni compensan lo más mínimo el daño causado, se están imponiendo multas a la empresa y los procesos judiciales contra la empresa se acumulan en el Juzgado de Arzúa.

La Plataforma Vecinal Mina Touro – O Pino NON permanecerá vigilante ante este nuevo proyecto, con el pleno convencimiento de que no se trata más que de otro episodio propagandístico de la minera.

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