CRÓNICA GASTRONÓMICA Y VIAJERA. «El viaje perfecto no existe»

Nuevamente,  21NOTICIAS ha vuelto a atravesar los ríos Miño, Lima y Duero, para comentarles, estimados lectores, cómo está hoy la situación allá en Portugal 🇵🇹. El viaje comenzó en La Coruña (ya venía gente desde El Ferrol) y me uní. Siempre paramos a tomar un caro café y un carísimo cruasán y minibokata de ibérico en alguna gasolinera sin vergüenza, de la atracadora AP-9, la más cara de España. Todos los precios inflados. Alojados en una estupenda habitación doble, con balcón privado encima de la arena de la playa, llegué a la hora de comer, tras la inscripción. Bien la habitación, baño, amenities mínimas, buena wifi y minúscula televisión. El salón comedor nos ofrecía unas espectaculares vistas de la desembocadura del Río Miño, a un tiro de piedra del Fuerte de la Insua sobreimpresionado contra el gran y bello arenal portugués de la playa de

Camarido. Bufé corto, bien dispuesto, de comida casera: lubina, merluza y parrochas, de pescado; pollo, codillo, de carnes; ensaladas vegetales variadas básicas, macarrones, arroz en blanco; arroz de pulpo y langostino, 98% arroz. Postres variados, muy rico arroz con leche y canela, lo más rico. Frutas variadas. Vinos caseros, aguas. Preparación agradable, disposición de la mesa, correcta.

Empleo la palabra Bufé, como asimilación de la buffet francesa. Buffet significa aparador de madera. En español: Conjunto de platos calientes y fríos dispuestos sobre una mesa para que cada persona se sirva a su gusto.

El mercadillo o feirón de Vilanova de Cerveira es un mogollón de puestos, sin organizar por clases de mercancías, mayormente de ropa de baja o mala calidad, para escoger al revoltijo, colgados de las lonas techo, puestos de feriantes portugueses, gitanos y algún escaso y decente mostrador con artesanía portuguesa de alambiques, perolas, hornos, para los aguardenteiros, de excelente manufactura. Algunos más de plantas, comidas, macetas, etc. Las alquitaras y alambiques para destilar comenzaron en la antigüedad para la perfumería, derivando en alcohol productor del elixir de la vida, de la eterna juventud, el aqua vitae latina o en gaélico escocés celta uisge-beatha. El más antiguo destilado es el hidromiel celta galaico (existe una magnífica tienda de esto en la parte vieja del pueblo, frente a la iglesia). Todos son destilados, a partir de los celtas.

El destilado de caña, ron; de cereales, whiskey; de maíz, corn; de cebada, malta; de agave, tequila; de uva, brandi; de agave rígida, mezcal; de cereza, kirschwasser; de arroz, sochu… Etc. La alquitara de 30 litros cuesta 400 euros. El pueblo se recorre en quince minutos. Las terrazas invitan a sentarte. Vuelta al hotel. Cena bufé en el hotel. Excelente atención al ofrecernos una muy rica ‘queimada’ con conjuro incluido, en la terraza, encima de la playa, y una luna llena que se refleja en la desembocadura del Miño. Según nuestra Geografía Física del Bachillerato Elemental, dice que nace en Fonmiñá, sierra de Meira, Lugo y durante 315 km íntegramente en Galicia pasa por Lugo, Puertomarín, Orense, Ribadavia, Francelos, Tuy, Tomiño y desemboca en el estuario fe La Guardia haciendo frontera con Caminha, Portugal. Sus principales afluentes siguen siendo, pese a tres embalses, los contribuyentes ríos Parga, Neira, Sil, Arnoya, Avia, Barbantiño y Bubal. En mefio del estuario, frente a mi hotel, se halla el citado Fuerte de la Insua, que veo a través de la ventana durante mis desayunos, comidas y cenas hoteleras. Vistas maravillosas con las que disfruto y me extasian. Después de la queimada hay un animado baile privativo para los huéspedes. Y a la habitación, que al día siguiente hay mucho que visitar y ver.
A la mañana amanecen los últimos días del invierno. Las olas atlánticas entran con fuerza en el estuario del Miño y veo desde nuestro balcón cómo la Luna llena deja paso a la claridad del Sol en este bucólico finisterrae donde ya hay un coro de pájaros muy activos en el pinar del hotel, en el río adyacente, en la playa y en la quinta generación de un molino fecundo y dador de vida a los lugareños, desde tiempo inmemorial. Nos desplazamos en autobús, con el estómago lleno de cruasán, queso, jamón, café, zumo, ¡churros!, pan tostado, mantequilla, mermelada, etc., del bufé hacia Vilanova, Caminha, Cerveira, Ponte da Lima y Gaia-Oporto, destino final de disfrute histórico, cultural y gastronómico. No hay viaje perfecto, dice nuestra chistosa guía. Y en verdad te puede tocar justo en el asiento de atrás el estúpido pailán que pone la mascarilla de babero, propio de un tonto de baba, que aún encima es un tosedor nervioso y no obedece las consignas del COVID que en afán de protegernos nos lee Luis, el amabilísimo profesional de la agencia de viajes que nos acompaña y hace que casi todo salga perfecto, menos lo del cateto de baba de la mascarilla. No hay parto sin dolor, ni viaje sin gañán incordiador. Pasamos Caminha y la maravillosa ciudad de Ponte da Lima, sobre el río Lima, Limia, cuya historia de primera jurídica ciudad, y el origen del nombre Portugal todos conocen, asi como las especificidades del manierismo del enclave de la atalaya militar-religiosa que veo, con cariño, an llegar a Gaia, atalaya donde me condecoraron con la Medalla de Oro de la Artillería de Oporto.

Su ubicación geográfica fue crucial en el año 1809, durante las invasiones las invasiones de las tropas napoleónicas y entre 1832-33, ya que fue utilizado como base militar durante las guerras liberales. También fue elevado a categoría de fortaleza y convertido en cuartel de artillería.
Desde su terraza se puede disfrutar de unas maravillosas vistas sobre el Río Douro, la zona más antigua de la ciudad y los tejados de las afamadas bodegas de Vino de Oporto. Nos vamos caminando por la orilla del Duero para subirnos al conocido por todos ustedes, el famoso rabelo, que nos hará las delicias de los famosos 7 puentes: de la Arrábida, Luiz I, do Infante, de María Pía, de San João, do Freixo frente al palacio homónimo. Navego, otra vez, el río Duero español Douro portugués, con unas hindúes delante y unos frioleros ingleses detrás. No hay viaje con frío, sino viajeros desabrigados.

Desembarco y voy a una bodega de degustación de vino denominado oporto. Es la Porto Cruz, donde compro 7 botellas, para regalar. En la planta baja de este palacio está la tienda de venta, en el primero una sala de exposiciones, en la segunda un auditorio y sala de pruebas del morapio, el la tercera planta el restaurante, y en la cuarta una maravillosa terraza con vistas panorámicas espectaculares de todos los palacios antiguos a la vera del río, simultaneados con nuevos edificios grilleras que son cajones desentonadores. Lo antiguo es bello, lo moderneta es una pedrada en la vista. Hacemos una degustación gratuita de los deliciosos vinos portuenses de fama mundial. Tenemos concertada una comida de rodizio típico brasileño.

Dos citas más tendríamos el placer de visitar, la basílica bizantina de Santa Lucía y el navío Gil Eannes, del que les doy breve referencia, estimados y cultos lectores, a continuación. El autobús de Manolito Facal sube pilotado magníficamente por el borde del barranco de más de 290 metros de altura. Llego a un magnifico palacio religioso en un lugar espectacular. Abajo, increíbles vistas y el horizonte atlántico. La construcción de este templo dedicado a santa Lucía y al Sagrado Corazón de Jesús comenzó en 1904 y no concluyó hasta 1959. Tras la muerte de su autor, el arquitecto Miguel Ventura Terra, en 1919, le sucedió su discípulo, el arquitecto Miguel Nogueira.

El estilo arquitectónico es de inspiración románico-bizantino y se integra en la arquitectura historicista que marcó el cambio de siglo. Sus imponentes rosetones son los más grandes de la Península Ibérica y los segundos más grandes de Europa.
Se puede subir al monte de Santa Luzia en funicular (elevador), en coche o por las escalinatas. Desde este lugar se divisa una importante extensión del valle del Lima y gran parte del litoral, al norte y al sur del estuario del río, así como la frondosa sierra. La revista National Geographic consideró este paisaje como el tercero más bello del mundo. Compré recuerdos muy bonitos, para regalar. Y ya abajo, en el puerto, visito el buque Gil Eannes, hospital de socorro de los marineros al bacalao portugueses, un Stella Maris de Portugal. ¿Por qué visitar el museo Navio Gil Eannes?

Como historiador, no puedo dejar de visitar y escribir sobre este humanitario buque singular. Con entrada de 4,5 euros tendréis acceso al Navio Gil Eannes, atracado en Viana do Castelo y actualmente convertido en museo. Podréis adentraros en las diferentes instalaciones del buque descubriendo su cocina, el quirófano, la capilla o la sala de máquinas. Eso lo hice yo.

Desde que comenzó a navegar en 1955 hasta su último viaje diplomático a Brasil en 1973, pasó por diferentes funciones. Esta embarcación insignia se dedicaba a asistir a los pescadores de bacalao en los Grandes Bancos de Terranova y Groenlandia, fue un buque hospital, remolcador y hasta rompehielos.
¿Sabíais que su antecesor fue un crucero auxiliar para la Armada portuguesa durante la Primera Guerra Mundial? Conoceréis todos los entresijos de su historia y los secretos de sus viajes si os interesais por la cultura marina, o la general. Os animo a ello. Y con esta humilde crónica viajera espero os haya transportado al disfrute leyéndonos a 21NOTICIAS. Sabed que los beneficios de una mente culta no siempre se ven a siempre vista.

CARLOS BREA. Cronista gastronómico y viajero.

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