Millones de niños y niñas de todo el mundo en riesgo de hambruna por la guerra de Ucrania

El aumento vertiginoso de los precios del trigo debido a la operación militar rusa en Ucrania podría poner a millones de niños y niñas de Yemen, Líbano y Siria en riesgo de enfermar o incluso de morir de hambre

La organización pide el cese inmediato de la violencia, no solo para proteger a los niños y niñas de Ucrania, sino también para evitar una mayor escalada de la que ya es la peor crisis mundial de hambre de este siglo. Rusia y Ucrania representan una importante cantidad del suministro mundial de trigo, y juntos exportaron más de una cuarta parte del trigo mundial en 2019. La violencia actual va a provocar un fuerte aumento de los precios mundiales de los cereales y se prevé que el precio del trigo suba el doble en algunos países.

En Yemen, el trigo y el pan constituyen más de la mitad de la ingesta de calorías en un hogar promedio. Este país importa el 95% del trigo que consume, incluyendo más del 30% que procede de Rusia y Ucrania. Los precios de los alimentos en Yemen ya se han duplicado en los últimos dos años, y las familias se ven obligadas a reducir las porciones de alimentos o a saltarse las comidas por completo para hacer frente a la situación. Más de la mitad de la población se enfrenta al hambre aguda, según la ONU.

La directora de Save the Children en Yemen, Rama Hansraj, dijo que «la crisis de Ucrania está teniendo un efecto dominó en los niños y niñas de otras partes del mundo. Se nos rompe el corazón por los niños y niñas de Ucrania y no puedo dejar de pensar en las consecuencias que pueden producirse si este conflicto no se detiene inmediatamente».

«En Yemen, 8 millones de niños y niñas están ya al borde de la hambruna. Las familias están agotadas. Se han enfrentado a un horror tras otro durante siete años de guerra. Tememos que no sean capaces de soportar otro choque, especialmente porque el trigo es el principal ingrediente que mantiene vivos a sus hijos e hijas. Ningún niño ni ninguna niña más debe morir de hambre», señala Hansraj.

En Líbano, hasta el 80% de las importaciones de trigo provienen de Rusia y Ucrania. Solo se puede almacenar trigo para un mes en los molinos existentes, como consecuencia de la explosión de agosto de 2020 en el puerto de Beirut que destruyó los principales silos de grano del país.

«Con una inflación récord y con cada vez más familias luchando por poner comida en la mesa, la escasez de alimentos básicos o las nuevas subidas de precios de los alimentos agravarán una situación ya desesperada», indica Jennifer Moorehead, directora de Save the Children en Líbano. «Hace apenas unos meses, las familias con las que trabajamos nos contaban cómo se habían visto obligadas a reducir su ingesta diaria de alimentos a la mitad, ya que el precio de los alimentos básicos se había cuadruplicado desde el año anterior debido a la crisis económica del país», añade Moorehead. «No es exagerado decir que en Líbano la supervivencia de los niños y niñas pende de un hilo. El trigo importado de Ucrania es un salvavidas vital; cortarlo llevará sin duda a las familias libanesas al borde del abismo».

También preocupa Siria, donde la producción nacional de trigo se ha hundido tras casi 11 años de conflicto, desplazamientos y crisis económica. En 2021, la producción total de trigo del país era solo una cuarta parte de lo que producía antes de la guerra de 2011. Las zonas bajo el control del gobierno de Siria podrían verse especialmente afectadas. El gobierno trató de reforzar el suministro de trigo mediante importaciones rusas en 2021, pero la actual situación afectaría a los 12 millones de personas -el 56% de la población del país- que ya sufre inseguridad alimentaria.

Sonia Khush, directora de Save the Children en Siria, ha explicado que «mientras el mundo se vuelca en una nueva crisis, las necesidades de los niños y niñas sirios alcanzan un nivel récord. Una crisis alimentaria mundial provocada por la situación en Ucrania conlleva nuevas amenazas a las que estos niños y niñas no pueden hacer frente».

Save the Children pide el cese inmediato de la violencia en Ucrania, ya que es la única manera de proteger a los niños y niñas. El conflicto se produce en un momento en el que el mundo se enfrenta a la peor crisis de hambre de este siglo, ya que el número de personas en riesgo de hambruna ha aumentado un 60% desde antes de la pandemia del COVID-19. Actualmente, se estima que 45 millones de personas en 43 países están en riesgo de hambruna frente a los 27 millones de 2019.

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