La Audiencia de A Coruña condena a cinco años y medio de cárcel a un hombre que atacó a su cuñada mientras dormía al confundirla con su exmujer

La sección primera de la Audiencia Provincial de A Coruña ha condenado a cinco años y medio de cárcel a un hombre que en enero de 2021 agredió con unas tijeras a su cuñada cuando dormía creyendo que era su exmujer, pues la víctima se encontraba en el que había sido el domicilio conyugal cuidando a la abuela de ambas. La exesposa del acusado, según la sentencia, se había marchado de la vivienda para pernoctar en otra casa con la hija menor de ambos “por temor a que el procesado pudiera atentar contra su vida o raptar a la menor”. El tribunal, que lo ha considerado autor de un delito de lesiones con medio peligroso, con la agravante de alevosía, así como de un delito de maltrato habitual, también le ha impuesto la prohibición de aproximarse y comunicarse con su cuñada durante ocho años y ocho meses; y, con su exesposa, durante seis años y diez meses. En concepto de responsabilidad civil, ha sido condenado a indemnizar a su cuñada con 6.350 euros; y, a su expareja, con 7.000 euros. 

Los magistrados relatan en la resolución que el condenado utilizó unas llaves para acceder al domicilio y, estando a oscuras, en la creencia de que era su exesposa, sorprendió a su cuñada mientras  dormía y le presionó la nuca con unas tijeras que había cogido de la cocina, “diciéndole insistentemente que la iba a matar, sin llegar a hacerle incisión, gracias a que no estaban afiladas y tenían la punta roma, aunque sí varias excoriaciones, al tiempo que le tapaba la nariz y la boca, asfixiándola hasta el punto de  desvanecerse levemente”.

“Al verse atacada, surgió un forcejeo entre ambos, en el que la víctima pudo morder al agresor en la mano derecha y meterle un dedo en el ojo, mientras este llegó a propinarle un puñetazo, cayéndose ambos de la cama y golpeándose ella en la cabeza, consiguiendo la mujer quitarle las tijeras y arrojarlas fuera del alcance del agresor, mientras él le repetía que iba a matarla y después se mataría él”, indican los jueces, quienes aseguran que, en ese momento, la afectada reconoció a su cuñado, por lo que le dijo que no era su hermana y “consiguió calmarlo” hasta que abandonó la vivienda.

Además, la Audiencia considera probado que el condenado, en los últimos tres años de matrimonio, “menospreciaba constantemente por su aspecto físico y por su peso” a su mujer, “empleando términos ofensivos y despectivos, lo que hacía frecuentemente en presencia de la hija común”. El tribunal afirma en la sentencia que estaba “obsesionado con mantener a su lado a su hija común y sometida a su voluntad a su mujer”.

Para la Sala, el acometimiento ejecutado sobre su cuñada es “incuestionable”, pues su declaración resulta “absolutamente creíble” y aporta “una visión conjunta del desarrollo del ataque”. Los magistrados también manifiestan en la resolución que del conjunto de las declaraciones de las dos hermanas llegan a la convicción de que el acusado mantenía “una conducta agresiva destinada a mantener a su mujer sometida a su voluntad, en el marco de una relación asimétrica desde un principio”. Además, destacan que los informes periciales respaldan “la realidad de esta versión”.

Por otro lado, afirman que el comportamiento del procesado, “aunque hablara de matar y matarse”, no se compagina “con una clara finalidad de causar la muerte a la mujer”. Así, recalcan que ejerció una “mínima fuerza” y que respondió “de forma casi inmediata a las interpelaciones de la víctima”. En cuanto al medio empleado, una tijera de cocina, los magistrados señalan que “no es el medio más adecuado para asegurar el resultado consustancial a un propósito homicida”. Contra el fallo cabe presentar recurso.

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