Alfonso Rueda gobernará Galicia desde la “estabilidad” y la “moderación” como contrapunto a los “dogmas” y la “intransigencia”

El nuevo presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, tomó posesión este sábado de su cargo aseverando que se ha impuesto como “obligación” gobernar la comunidad autónoma desde la “estabilidad” y la “moderación” como contrapunto a los “dogmas” y la “intransigencia” que determinan la forma de hacer política en otros lugares de España.

 

Lo dijo durante su discurso de asunción del cargo de presidente de la Xunta de Galicia en un acto que tuvo lugar en el Parlamento de Galicia, al que asistió la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, junto al hasta ahora presidente gallego y nuevo líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo.

También arroparon a Rueda compañeros de partido como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco; el presidente de Murcia, Fernando López Miras; el presidente del Parlamento gallego, Miguel Ángel Santalices; y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy; así como los anteriores consejeros autonómicos, entre otras autoridades civiles y militares.

El acto, de una media hora de duración, comenzó con la llegada al Salón dos Reis del Parlamento de Galicia de Alfonso Rueda acompañado por Miguel Ángel Santalices y precediendo a Yolanda Díaz y Alberto Núñez Feijóo, al ritmo del Himno Antergo, interpretado por la Real Banda de Gaitas da Diputación de Ourense.

Luego de la lectura del real decreto por el que se le nombra presidente de la Xunta de Galicia y de la jura del cargo, Alfonso Rueda pronunció un discurso en el que proclamó que la voluntad popular expresada por los gallegos en las urnas les confiere “el derecho y el deber de decidir por nosotros mismos nuestro futuro”.

Subrayó su “inconformismo cordial” para hacer de Galicia una “tierra de unidad”, “libre”, “próspera”, “autonómica” y “plenamente integrada en el conjunto del Estado”, lo que le permitió proclamar el imperativo de “conocer y respetar nuestro pasado común como mejor remedio contra uno de los peores males de nuestra época: el adanismo. Somos, porque otros fueron antes que nosotros”.

Afirmó su “ilusión y confianza, sin impugnar lo realizado por quienes nos han precedido”, ante la “grandeza de la tarea encomendada”, que se resume en atender “las preocupaciones de los gallegos de hoy” y satisfacer “las incertidumbres de los gallegos de mañana”.

Por ello, propugnó que la “estabilidad es una obligación, más que una opción” actualmente frente a “los dogmas, trivialidades y la intransigencia” que se han convertido en la “triste característica” de hacer política en “otros lugares”.

Expuso su pretensión de “mantenerse a salvo de la miopía de los localismos y supuestos agravios frente a la casa común”, y manifestó su “lealtad al fortalecimiento de España y del espacio común europeo”.

“Jamás la pluralidad será un refugio para la disgregación”, indicó Alfonso Rueda, sino para todo lo contrario, y advirtió de que quien tenga la tentación de “desgastar las instituciones, empezando por el Rey, tendrá a Galicia en frente”, una tierra basada en “la moderación y la fidelidad a la palabra dada”.

En ese sentido, detalló que “Galicia quiere ser como Galicia” y abjuró de “los modelos de confrontación con otras tierras”, para defender su intención de transformar su comunidad “de acuerdo con nuestro modelo”, ya que “somos un país de camino”, que tiene que “trazar uno nuevo por el que todos los gallegos transitemos de la mano”.

Defendió un “galleguismo conciliador, inconformista, libre de hipotecas”, y reconoció estar “cargado de hipotecas: con mi padre, con mi madre, con mi mujer, con mis dos hijas, con mi partido, con todos los gallegos y gallegas, también con quienes no me votaron”.

Por último, prometió “dar todo de mí para que Galicia se sienta orgullosa de su presidente”, sugiriendo la necesidad de ir “unidos por la senda del progreso tranquilo, de una normalidad excepcional que sea ejemplo en otros sitios”.

Tras el parlamento de Alfonso Rueda, el acto de toma de posesión de éste como presidente de la Xunta de Galicia concluyó con la interpretación del himno gallego a cargo de Antonio Barros e iAlma.

(SERVIMEDIA)

Foto de PP/David Mudarra

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