DESDE LOS CANTONES. El gobierno de la ciudad, no debe ser de ideologías sino de proyectos. Por Celso Ferreiro Cobas.

Un liderazgo potente se necesita para constituir el Área Metropolitana.

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Ansias de cambio se percibe en la ciudadanía.

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En la política municipal gobernante, los personajes están más pendientes del argumento que del gesto. Se avanza hacia el final de la legislatura y aumentan los decibelios como si se tratase de imitar el bolero de Ravel. Se apuran las obras, que ha de inaurarse en la proximidad electoral, reemplazando aquellas famosas maquetas con títulos tan rimbombantes como “Ciudad Inditex”, Ciudad Smart, “Ciudad Multiexperiencial” (del concejal Alberto Losa), calificativo que  no figura en el diccionario de la RAE. Nuestra Alcaldesa, y su feminario, se echarán a la calle para realizar numerosas piruetas, por ejemplo, pasear en bicicleta o jugar a saltar a la comba, de acuerdo con la heurística de sus asesores de imagen. La calle es la esencia de la vida y el escenario, donde mejor se miden y chirrían los personajes, sin garbo y sin sustancia. Y es, en la calle, donde el feminario registra signos de frustración. El resto es guardarropía: El gobierno de una ciudad no es de ideologías, es de proyectos. No es higiénico incidir en modestos ánimos enunciativos, ni en maquetas, ya superadas. Una mirada retrospectiva nos permitiría calibrar el morbo que anida en algunos municipios, cuando se perciben intereses inmobiliarios.

La gran operación del siglo.

Y es, en esta clase de ayuntamientos, donde los funcionarios se vuelven querendones, perezosos, dóciles. La Coruña, como se sabe, está inserta en “la gran operación del siglo” y, no es extraño que su alcaldesa y sus ediles sientan expectación por el destino final de los espacios susceptibles de ser edificables. En tono exagerado, Julio Camba, en su época, lo acentuaba escribiendo “que todos los concejales roban, igual que los toros mugen y los caballos relinchan”. Eran otros tiempos, mientras los ciudadanos se ajustaban el cinturón, otros se llenaban la andorga. Ahora se respira cierta apetencia electoral, porque se necesita un cambio de rumbo, se necesita también recuperar el respeto por las instituciones públicas, mientras el realismo mágico se hace presente, como un libro abierto, en el que caben todas las historias. Insistimos, hay ansias de cambio y será el resultado electoral el que sancionará la ilusión ciudadana, de sacudirse el ego pueblerino: el socialismo debe modernizarse y los nacionalistas despojarse del fondo de armario radical. Hay que volver a nuestros clásicos como fuentes de inspiración.

Rosalía, siempre Rosalía.

Algunos como el olvidado Eugenio Montes, que veía pasar la vaca como símbolo de la tierra, a García Bayón, cronista de la Costa de la Muerte, a Manuel Antonio, que contempla nuestras gentes del mar en su lucha heroica con las fuerzas de la naturaleza, a Cunqueiro, traducido un gallego disparatado, deriva del subsidiado negocio de la «normativización” y a Castelao, desengañado en la Bretaña, al comprobar, que el cuco cantaba y los perros ladraban, igual que en Galicia. Y hay que volver a Rosalía, siempre Rosalía “Galicia florida, cal ela ninguna, de flores cubertas, cuberta de espumas”.

CARTA DE ROSALÍA. (Reproducida del libro “Rosalía de Castro” de Ángel Lázaro, de Editorial Bibliográfica Español)

Rosalía escribió a su marido, el académico Manuel Murguía, una carta fechada en Lestrove el 26 de julio de 1881. Querido Manolo (Murguía). Te he escrito ayer, pero vuelvo a hacerlo hoy, deprisa, para decirte únicamente que me extraña que insistas todavía que escriba un nuevo tomo de versos en dialecto gallego. No siendo, que por lo apurado de las circunstancias me obliguen imperiosamente a ello, dado el caso, que el editor aceptase mis condiciones, que te dije, ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales, volveré a escribir nada en nuestro dialecto” (sic). Tres años después, en 1884, publicó “En las orillas del Sar”, versos en castellano.

“TENHA PACIENCIA”

España y Portugal pretenden que la UE apruebe su proyectado plan de “excepción ibérica” para poner límite al precio del gas y a bajar el precio de la luz, incontenible en su espectacular subida para el consumidor. El plan, enviado a Bruselas, que afecta a toda la oferta energética, la Comisión le ha puesto ciertas modificaciones que serán sometidas a las pretensiones de la Unión Europea. Pese a los intereses de Núñez Feijoo, la incorporación de Galicia a la comunidad de Países Lusófonos no ha sido posible porque solo se admite a estados y Galicia no lo es. España y Portugal han vivido muchos años de espalda, tan marcadamente, que el término “dorsal” es como una referencia a las montañas que separan a los dos países y que orográficamente, se dan la espalda. “Tenha paciencia” es una muletilla que suelen utilizar los portugueses a la hora de establecer pactos, y casi siempre, les ofrece soluciones. Ahora el pacto ibérico con el imparable aumento de la luz eléctrica, el ministro portugués D. Antonio Costa aprovechará la ocasión para decirle a nuestro presidente “Tenha paciencia”.

EL ÁREA METROPOLITANA SIGUE SIENDO UNA QUIMERA

El fallecimiento del ex alcalde y prestigioso jurista D. José Manuel Liaño Flores, nos trae a la memoria su intento de liderar el Área Metropolitana, indispensable para la actividad de los municipios limítrofes y conciliar sus actividades en armonía con la ciudad cabecera, que podrá ofrecerles servicios públicos, mayor cercanía y mejores comunicaciones. El ejemplo de Vigo, con la anexión de Lavadores y de Bouzas, está a la vista, El problema de La Coruña es, principalmente, la falta de un liderazgo potente, capaz de superar la reticencia de los ayuntamientos limítrofes, reticencias superables cuando se logre conciliar los interesas armoniosamente y desaparezca la rémora de algunos alcaldes “salpicón” que hace años han sido repetidamente reciclados. Nuestra ciudad, por la incapacidad de sus dirigentes, está siendo víctima de la construcción avanzada del suelo, en sus aledaños, con un desarrollo urbano de gestión exclusiva y mercantilista.

Si repasamos los tres últimos lustros de nuestros Alcaldes observamos que Carlos Negreira no hizo bingo, Javier Losada, abrumado por tantas ideas y estadísticas confesó “sentirse cachondo”, semejaba a la euforia racial de Hércules en María Pita, cuyo temperamento quedó reducido a cenizas estivales. Julio Ferreiro, con inusitada preocupación por los convenios con la Universidad, se quedó en la bici estática. Ahora Doña Inés que al parece nada le sale bien y no ha conseguido limpiar la página de sucesos cotidiana, cada vez más nutrida. La Coruña es una ciudad insegura, véanse los escándalos en la calle de la Barrera, la intranquilidad sigue en el Orzán, en el vecino barrio «arteixán» de Meicende, la droga, el capítulo de acosos sexuales etc., no son eslabones casuales, como tampoco lo es el problema de la basura. Falta competencia, falta “swuing”, para un cargo tan atractivo y sobra ideología. Ahora los barrios van a celebrar las fiestas con la “colaboración” interesada del Municipio. La Fiesta del Voto ante la patrona de la ciudad, no ha interesado.

ANÉCDOTA

Al Parlamento gallego se le conoce con el nombre del “El hórreo”, que viene a ser una metáfora del granero que utiliza el labriego, para guardar su otoñada. Los parlamentarios debieran llevar en la apertura de la nueva legislatura, una rama de ciprés, árbol que representa la honradez y la austeridad.

 

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