El ‘Pep’ de Riazor. Por Carlos Voto

Juro por Dios, la Virgen, el Espíritu Santo, los santos evangelios y todos los sagrados preceptos de la religión que se os ocurra, que llevo seis meses mordiéndome la lengua y negándome a escribir esta columna de opinión. Pero después de ver lo que vi en el Depor-Tudelano, y de escuchar las respuestas post-partido de Borja Jiménez, quiero expresar algunas discutibles consideraciones.

Ruego al entrenador del Deportivo que, por favor, no continúe naturalizando con su frondoso vocabulario (digno de un polímata futbolístico) los análisis y hechos posteriores a los encuentros de su equipo. Si alguien lo escuchara por primera vez y no le dijesen que es el encargado del banquilllo de un club que milita en la tercera división de España (hoy 1ra. RFEF), imaginaria que quien habla es el míster de un conjunto de Champions. Vamos, que al contestar, parece Guardiola. Su fino léxico para justificar, excusar o pontificar sobre el  partido que todos hemos visto, se asemeja al de ‘Pep’. Solo que en este caso, el Depor no juega como los equipos del catalán, ni juega la Liga de Campeones y ni siquiera es de Primera División. Lo único que hay hoy en el Deportivo de Primera División y de Champions es su afición. Todo lo demás, salvo algunas contadas excepciones, está en concordancia con la categoría en la que compite.

Alguien debería explicarle a Borja Jiménez que por estos lares no somos tontos. Que no es necesario que nos vendan ninguna moto. Que saboreamos gloriosas noches europeas y hemos sido campeones de la Liga Española, entre otros títulos como el famoso ‘Centenariazo’. Que somos demasiado grandes como para que un joven entrenador nos de clases teóricas sobre lo que hacen bien o mal sus dirigidos. Y que ya está bien de tanto comentario vacío. Creo, sinceramente, que sería mucho más saludable que hablase menos y trabajase más en los defectos tácticos y estratégicos de su equipo, que visto lo visto, no son pocos.

Por último, y para no aburrir, deseo fervientemente que el Depor ascienda a Segunda División. Quiero que a Borja Jiménez le vaya a bien porque eso significara que mucha gente en Galicia volverá a ser feliz después de tantas decepciones. Porque si le va mal y no se asciende, el entrenador seguirá su camino y nosotros continuaremos una temporada más en este infierno, recordando que hubo un tiempo en el que tuvimos a un discípulo literario de Guardiola que para todo lo que ocurría en el campo de juego tenía una irrefutable explicación

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