Estrella de Boca Juniors imputado por abuso sexual: “Me agarra a la fuerza y me penetra”

Sebastián Villa, el delantero de Boca Junors acusado de abuso sexual carnal por su expareja pidió ser eximido de prisión a través de su abogado

Esta información se dio a conocer un día después de que Villa fuese imputado formalmente por la justicia (“Líbrese oficio al Titular de la Comisaria Sexta de Ezeiza a fin que procedan a notificar a Sebastián Villa Cano de la formación de las presentes actuaciones (…) en orden al delito de Abuso sexual con acceso carnal”).

En ese contexto, Juan Ramón Riquelme, actual vicepresidente del club, defendió al jugador con un argumento que escandalizó a muchísima gente: “De Villa no tenemos más que palabras de agradecimiento. Nunca se tiró en la camilla, nunca dejó de entrenar. Como profesional me saco el sombrero. Luego, lo que pasa fuera de la cancha es otro tema. Es una maravilla verlo que hace dos años y medio no falta a un entrenamiento. Es un atleta. Su crecimiento depende solo de él”.

Por su parte, el Club Atlético Boca Juniors emitió un comunicado oficial respecto a la situación del jugador colombiano imputado por agresión y abuso sexual. El documento fue firmado por Adriana Bravo, titular del Departamento de Inclusión e Igualdad y vicepresidenta tercera de la institución: “Ante los hechos de público conocimiento que involucran al jugador de nuestra institución Sebastián Villa queremos informar que el Club Atlético Boca Juniors ha suministrado a la justicia toda la documentación solicitada vía oficio judicial para colaborar con el avance y esclarecimiento de la causa”.

Lo que dijo la víctima

En su declaración frente a la fiscal Vanesa González, la expareja de Villa hizo una extensa declaración sobre lo que sucedió tras una cena al que fue con el goleador. “Yo me di cuenta de que algo pasaba. Me miraba feo. Yo, la verdad, es que me llevo bien con los jugadores, él estaba celoso y me hacía comentarios cada tanto, nada grave, aunque eran habituales”, arrancó la denunciante.

Y agregó que todo empeoró cuando llegaron a la casa que compartían: “Él va al baño, yo me saco el buzo, me saco las medias, me saco las botas, me acuesto del lado derecho de la cama y él se acuesta conmigo. Estaba sobre su pecho acostada y estaba bien, satisfecha con la persona que quería. Pero, en ese momento, su actitud cambió. Él me empieza a hablar feo, me empieza a insultar y me decía que sabía que no podía confiar en mí. Le digo que no entiendo. Me dice que me hago la que no entiendo, me dice que me hago la boba. Me dice que yo pienso que él no se da cuenta, que él sabía que yo estaba con sus compañeros. Intento moverme para ver qué le pasaba. Me agarra del pelo de atrás, a la altura de la nuca, y me atrae brusco hacia su pecho. Me agarra de la cara y me pregunta: ‘¿Estuvo con mi compañero o no?’. Yo no sabía de quién me hablaba”.

La mujer contó: “Él me pega una cachetada con la palma de la mano en mi cara, y me agarra otra vez el pelo. Ahí es donde me quiero sentar, y me atrae hacia él de nuevo. Le digo que me quiero ir, le digo: ‘¡No, Seba!’. Y me largo a llorar desconsoladamente, porque me estaba lastimando. El seguía, estaba enojado y agresivo. No podía controlarlo en su enojo. Me saca el short, me tira en la cama, me agarra a la fuerza y me penetra vía vaginal. Ya me tenía en su poder. Me tira boca arriba, pone la rodilla arriba de mi pierna. Fue muy doloroso. Le dije que me deje, que no estaba bien lo que estaba haciendo y me penetra. Fue lo más asqueroso que se pueda sentir, porque yo trataba de cerrar mis piernas, pero él me tenía ya del cuello, me asfixiaba, me agarraba la nariz, la boca. Yo no lo podía sacar de encima. De tanto forcejeo, me quedo sin aire y sin fuerza, por el cuerpo de él y la presión. Mi pelo en mi cara no me dejaba respirar ya. Yo no lo podía sacar de encima, yo sentía que era una lucha que no podía. El me sigue penetrando, yo lloraba y no podía respirar, fue un desastre”.

Tras lo ocurrido, la denunciante contó que el jugador trató de evitar que hablara del hecho: “Me llama por WhatsApp, diciéndome que no haga nada. No le contesté más porque no sabía qué hacer. Yo tenía miedo, estaba sola, no tenía a nadie de confianza para que me apoye. Félix también la llama a mi amiga, diciéndole que no haga nada, que piense en su familia y le pregunta si yo quería verlo preso a él. A todo esto, Félix me llamaba y mandaba mensajes todo el tiempo, aún si no contestaba. En el hospital me atiende una ginecóloga. Yo no quería decir nada, yo me quebraba. No recuerdo el nombre de la doctora, pero está escrito. De hecho, la traté mal porque yo no quería contar y ella me preguntaba qué era lo que había pasado. Cuando me revisa, me dice que eso era propio de un abuso sexual, me pregunta si tuve un abuso, si me violaron y le digo que sí”.

Autor: Hernán Martín

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