Hoy toca Frikivisión, mi amol. Por Iñigo Landa Larrazabal

Hoy se celebra en Turín la final de Eurovisión, el evento musical más visto en todo el mundo, desde su creación en 1956. El año pasado cerca de 200 millones de personas vieron lo que quizá para ellas no es más que una noche de diversión televisiva.

Este año, la final culmina un proceso supuestamente participativo que puso de relevancia nuestra riqueza idiomática y cultural, además de diversas reivindicaciones feministas, y del que finalmente solo quedó lo de siempre: Aquello que las discográficas consideran comercial.

Pero Eurovisión es más que mera diversión. Su celebración siempre tuvo un propósito político: De hecho, nace en 1956 para promocionar la reunificación de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, el conflicto más destructivo de nuestra historia. Y se acaba convirtiendo en un escaparate que utilizan los países del Viejo Continente para llamar la atención internamente, promocionarse hacia el exterior o, directamente, lavar su imagen.

De esta manera, la organización, que de forma contundente ha excluido a Rusia en condena por la invasión de Ucrania (cosa que me parece del todo correcto), no se muestra tan tajante con otros Estados. El caso más llamativo es el de Israel: Ningún otro organismo internacional lo considera un país europeo y, a pesar de décadas de opresión sobre el Pueblo palestino, en cada edición de este certamen su presencia musical normaliza esta y otras injusticias. ¿Por qué Rusia no, pero Israel sí?

En lo referente a «Marca España» su representante, Chanel, se mueve entre las filigranas poéticas lorquianas y el culteranismo lírico de Góngora para abordar temas cruciales de nuestra sociedad. Porque la canción ganadora del Benidorm Fest no habla de la cantante, sino de la sociedad rojigualda:

Volvamos a repasar algunos de los «brillantes versos» de su patria letra:“Let’s go! Llegó la mami – La reina, la dura, una bugatti – El mundo está loco con este party – Si tengo un problema, no es monetary – Yo vuelvo loquito a todos los daddies – Yo siempre primera, nunca secondary – Apenas hago doom, doom con mi boom, boom y le tengo dando zoom, zoom  por Miami – Y no se confundan señora y señore – Yo siempre toy ready pa romper cadera, romper corasones – Solo existe una. No hay imitasione y si aún no me crees, pues me toca mostrárselo – Take a video Watch it SloMo, mo, mo, mo, mo”.

¿Y la RAE? ¿No tiene nada que decir ante semejante paliza a su «real» diccionario? Bueno… Para qué vamos a pedir peras al olmo. Lo que tendrían que hacer, de una vez, es convocar a esta poligonera, a Marta Sánchez, a Alaska y a Mario Vaquerizo, para poner letra al himno español. Los acordes los podría hacer José Manuel Soto Por Ella, y los coros Bertín Osborne (en su casa, o en la de la «nueva» granadina ultra Macarena Olona), y los de «opá, voy a hacé un corral«, y los del «tractor amarillo que es lo que se lleva ahora» (que no sé cómo se llaman).

Pos nada mi amol Chanel, tú ya sabe que tiene que andal mu ready pala dejá la bandela de «Marca Spain» en lo má alto.

No… Si al final se han propuesto hasta hacer buena a Remedios Amaya y a su barca (que sigue a la deriva…)

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