Jaime Molina: “Escribir te permite viajar dentro de tu propio cerebro y olvidarte del desastre de mundo en el que habitamos”

El autor Jaime Molina presenta ‘Camino sin señalizar’, su nueva novela negra que se sumerge en el mundo del sadomasoquismo, y habla su relación con la escritura.

Estás presentando ‘Camino sin señalizar’, tu última novela negra que combina crímenes, sadomasoquismo y personas que no son lo que parecen. ¿A quién recomendarías su lectura?

Pues se la recomiendo a todo el mundo, cuanta más gente quiera leerme mejor, claro. Pero por la temática, el público objetivo más claro es el lector tipo de novela negra y policial, al que le gusten las tramas de intriga con giros inesperados y suspense.

¿Cómo y por qué has elegido este título?

En principio el título me vino de una forma bastante gráfica: Irene, una de las protagonistas de la novela, concierta una cita con un amo en una casa aislada a la que se llega a través de un camino sin señalizar. Tenía esa imagen mental muy presente: un camino de tierra, sin asfaltar, que apenas se percibe desde la carretera que lleva a él. Además, el título me parecía sugerente, porque sugiere algo intrigante e incluso peligroso. Mi pretensión es que al lector le hiciese hacerse preguntas como: ¿qué hay en ese camino?, o ¿adónde lleva? Y también, por último, creo que el título sugiere una metáfora del mundo oscuro del BDSM en el que se sumergen varios de los personajes de esta novela.

¿Cuánto tiempo te llevó la escritura de ‘Camino sin señalizar’?

Para escribir esta novela he seguido un proceso que no había hecho hasta ahora. Primeramente escribí un guión de largometraje con el que estuve trabajando, aproximadamente, unos seis meses. Cuando consideré que el guión estaba lo suficientemente depurado, lo adapté al formato de novela. Al partir del guión escrito previamente, me resultó más rápido el proceso de escritura de la novela, pues normalmente en una novela invierto de 9 a 15 meses (mi tiempo para escribir se reduce a una parte de la tarde, la noche y los fines de semana), y esta me llevó seis meses. Es decir, que contando el tiempo de escritura del guión, dediqué un año completo.

¿Qué rol ha tenido la escritura en tu vida?

Escribir, como leer, es una forma de liberar la mente. Decía Nietzsche que la vida sin música sería un error. Creo que no le faltaba razón, pero yo añadiría a la música la literatura. Leer te permite evadirte y sumergirte en los mundos que otros han imaginado y eso puede ser muy gratificante porque la capacidad de sorpresa ante lo que otros idean es raro que pueda agotarse. Pero al escribir es uno quien tiene que imaginar todo un mundo, con sus personajes, sus escenarios, su trama y sus giros. Y eso supone armar una estructura desde la nada, o partiendo de una idea mínima. Escribir, en ese sentido, además del placer que supone crear algo nuevo (aunque sea una copia o una imitación de otros libros) te permite viajar dentro de tu propio cerebro y olvidarte, al menos por un momento, de las preocupaciones mundanas (o no tan mundanas) y del desastre de mundo en el que habitamos.

¿Tienes una rutina o manías a la hora de escribir?

La rutina me la marcan mis obligaciones. Trabajo por las mañanas, así que para escribir solo puedo aprovechar parte de las tardes, algo de las noches que le robo al sueño y los fines de semana. Cuando estoy con una novela procuro sentarme al ordenador y escribir todos los días, aunque solo sea una línea, pero eso me obliga a convivir con la historia a diario. No tengo manías que puedan considerarse peculiares, al menos no de las que yo sea consciente.

¿De dónde tomas inspiración para tus historias?

Cada historia ha surgido de momentos diferentes. En el caso de ‘Una casa respetable’, por ejemplo fue la noticia de la demolición de una casona de Granada. ‘Días para morir en el paraíso’ también surge en parte de un artículo que leí, aunque este estaba dedicado a la contaminación. ‘Lejos del cielo’ y ‘El fantasma de John Wayne’, que son dos novelas negras, surgen de dos imágenes que he imaginado como el comienzo de una historia: en el primer caso un tipo que se despierta de una pesadilla y sacude sus puños al aire, como si quisiera defenderse de algo, y en el segundo, un tipo que huye de otro en la ciudad, en medio de la noche. Cada historia su intrahistoria particular, y no siempre es un origen común.

Cuéntanos un sueño que tengas por cumplir como escritor.

Como además de lector soy muy cinéfilo, me gustaría ver alguna de mis historias convertida en película. Creo que eso es, ahora mismo, el sueño que más me gustaría ver cumplido como escritor.

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