La hipoacusia y sus tipos

La pérdida de capacidad auditiva está clasificada, estudiada y reglada, de tal forma que existen soluciones profesionales para la hipoacusia tipos de probada eficacia para ayudarnos a seguir percibiendo el mundo a través de nuestros oídos.

El cuerpo es una maquinaria perfectamente engrasada, el motor de un automóvil recién salido de fábrica. Para poder disfrutar del mundo en su plenitud, resulta fundamental el correcto funcionamiento de los sentidos, esos conectores que nos hacen sentir los matices y pequeños detalles. Los que nos permiten, ver, oler, degustar, escuchar y tocar. Aquello que nos marca, que realmente supone algo fundamental, un recuerdo o una sensación se queda impregnado en nosotros para toda la vida: una persona vinculada a un olor determinado, una canción para un éxito o un fracaso, un lugar, la suavidad de algo o de alguien… son cosas que se evocan con frecuencia.

Sin embargo, como cualquiera maquinaria, el paso del tiempo provoca pérdidas de la eficacia o la eficiencia. En el caso de la audición, a la pérdida progresiva de ese sentido se le denomina hipoacusia y sus tipos. Literalmente, según la Real Academia de la Lengua Española, significa «disminución de la agudeza auditiva». La unidad de medida que relaciona a nuestro oído con la intensidad del sonido que percibe se llama decibelios (dBHL) y representa el valor más bajo al que podemos oír. Según la medida sea para uno o los dos oídos hablamos de unilateral o bilateral. El nivel de hipoacusia que afecta a una persona se clasifica en leve, moderada, severa o profunda, de acuerdo con los dBHL que puede oír (el arco va de los 20 a los 90 dBHL como volumen de los sonidos que puede oír).

La hipoacusia conductiva es el primero de los tres tipos de pérdidas que se pueden definir. Se produce cuando algo impide que las ondas sonoras pasen al oído interno a través del oído externo y medio. Puede mimetizar fácilmente la hipoacusia conductiva tapándose el oído, es básicamente el mismo efecto. Los audífonos o los implantes acústicos de conducción ósea son algunas de las soluciones más eficaces.

La hipoacusia neurosensorial describe dos problemas diferentes: pérdida sensorial que atañe al oído interno y pérdida neural que atañe al nervio auditivo. Dependiendo de si es de nacimiento o se reproduce a lo largo de nuestra vida podemos subdividir esta categoría con la congénita y la neurosensorial. Las prótesis auditivas o audífonos, Implantes cocleares e implantes acústicos de conducción ósea, los implantes cocleares para tratar la hipoacusia neurosensorial o los implantes de conducción ósea para tratar la Sordera Neurosensorial Unilateral (SSD) son en este caso las soluciones más habituales.

Causada por una combinación de lesión conductiva en el oído externo o medio y de lesión neurosensorial en el oído interno (cóclea) o en el nervio auditivo, la hipoacusia mixta es una especie de mezcla de las dos anteriores. Un auxiliar auditivo o un implante de conducción ósea se establecen como soluciones habituales en estos casos.

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